CATEQUESIS DE JESUCRISTO SOBRE LA COHERENCIA EN NUESTRA VIDA (Mt. 21, 28-32)

La identidad de estos dos hijos es variada, pero la más aceptable, de acuerdo al contexto de este capítulo de San Mateo, es la que nos da San Hilario de Poitiers (comentario a Mateo 21, 13-14): El mayor representa a los fariseos y a aquellos que son influenciados por su enseñanza; mientras el menor representa a los publicanos y a los pecadores. Esta parábola nos enseña que es mejor cumplir la justicia de Dios sin hacer promesas, que prometer y después no cumplir las propias promesas (Anónimo: Obra incompleta sobre Mateo, homilía 40).

El hijo que rechaza ir a trabajar y después se arrepiente, cumple la voluntad de su padre. El hijo que promete ir a trabajar y después no va, es justamente reprendido. Además, esta parábola nos manifiesta que los publicanos y las prostitutas habían creído en Jesús, lo cual manifiesta lo importante que es la conversión y el arrepentimiento; por el contrario, los jefes de los judíos continuaban a no creer en EL. Por consiguiente, no tenían ningún motivo razonable, para no creer en Cristo (San Juan Crisóstomo: Homilías sobre el Evangelio de Mateo 67, 3).

Cuántas veces hemos sido invitados por el Señor a trabajar en su viña a favor de nuestros hermanos, los más pobres y necesitados y hemos respondido: ¡eso no es para mí… son cosas para otras personas! Padre santo, perdónanos por nuestra conducta de cristianos incoherentes. Pero Jesucristo nos señala claramente un camino para corregir nuestra incoherencia de vida: aunque nos duela y nos cueste, entregar, como El lo hizo: no le importó hacer a un lado su calidad de Hijo de Dios, sino todo lo dió para recuperarnos y restaurarnos integralmente, lo mejor de nosotros a nuestros hermanos, a los que más necesiten de nosotros, en el momento presente.

+ Felipe Padilla Cardona.