Redes Sociales: Herramienta para la Nueva Evangelización, CEM

Escrito por  Simón Vargas Aguilar

Una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda capaz de extenderse a todos los rincones de la tierra, obedeciendo al mandato de Cristo de anunciar el Evangelio a todas las naciones (c.f. Mt 28, 19-20).

En México, el Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), Monseñor Carlos Aguiar Retes ha tomado el estandarte de la modernización en el uso de los nuevos medios de comunicación en la Iglesia y ha impulsado la aplicación de estas tecnologías bajo la premisa que dictó nuestro señor Jesucristo de Id y proclamad el Evangelio (c.f. Mc 16, 15-20)

Por ejemplo, en junio de 2011, a través de un video mensaje transmitido en el sitio del Episcopado, Monseñor Aguiar destacó la importancia de Internet en la difusión del mensaje de la Iglesia y precisó que “estos mecanismos nos permiten ir generando una nueva dimensión de ser Iglesia, de ser la familia que nos ayudamos, reconocemos e informamos. Y así como sucede con un grupo de amigos que se hace entender en los mismos gustos y formas de vida, así también la Iglesia se va manifestando (en las redes). En el conocimiento que se busca de qué hace, de qué significa y de cómo puede servir a los más necesitados”.

Sin embargo, aún existe un importante rezago en cuanto a la presencia de la Iglesia Católica Mexicana, en particular de la propia jerarquía, en Internet, y es que únicamente 13 miembros de la Conferencia del Episcopado Mexicano utilizan herramientas como twitter para ponerse en contacto con la feligresía.

Entre los miembros que más destacan en el uso de esta herramienta están: Monseñor Carlos Aguiar Retes, @PresidenteCEM; el Cardenal Norberto Rivera Carrera, @Primadodemexico; Monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, @Obispojorge; Monseñor Héctor González Martínez @ArzobispoDgo, y el arzobispo de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello @ChavezBotello.

En este sentido, no podemos olvidar que vivimos en una era en la que el motor del orbe es la revolución tecnológica, sobre todo en materia de comunicación, lo cual ha provocado un cambio de paradigma en el que el hombre ha roto la barrera del espacio al poderse comunicar en tiempo real con cualquier persona, sin importar dónde se encuentre.

Una revolución que ya desde el año de 1973 era comentada por diversos expertos; por ejemplo, el sociólogo Daniel Bell introdujo el término de “la sociedad de la información” en su obra El advenimiento de la sociedad post-industrial, donde explicaba que el eje principal de ésta será el conocimiento teórico y que los servicios basados en el saber habrán de convertirse en la estructura central de la nueva economía.

El 30 de noviembre de 1980, en la encíclica Dives in Misericordia (Sobre la Misericordia), el Papa Juan Pablo II afirmó que “el desarrollo de la informática, multiplicará la capacidad creadora del hombre y le permitirá el acceso a las riquezas intelectuales y culturales de otros pueblos. Las nuevas técnicas de la comunicación favorecerán una mayor participación de los acontecimientos y un intercambio creciente de ideas”.

Por su parte, el sociólogo Manuel Castells sostiene que estamos inmersos en “un periodo histórico centrado en las formas digitales de información y comunicación, acompañado del surgimiento de una estructura social en red y con la interdependencia global como pilar”.

A través de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), surgida en 1987 gracias al apoyo del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), el catolicismo busca impulsar la informatización de la cultura y hacer uso adecuado de estas nuevas herramientas.

Durante la XXVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Juan Pablo II destacó que la Iglesia debe continuar con la tarea comenzada el día de Pentecostés, cuando los apóstoles salieron a las calles de Jerusalén a anunciar el evangelio de Jesucristo en diversas lenguas (c.f. Hch 2,5-11).

Por lo tanto, la Iglesia debe articular las nuevas tecnologías con toda su actividad comunicativa y misionera, además de impulsar la inclusión digital y colaborar en el desarrollo de estas nuevas redes ya que, citando a Monseñor Carlos Aguiar Retes, “la comunicación es la columna vertebral de la Misión continental lanzada en Aparecida, Brasil”.

Cabe destacar que, el 28 de junio de 2011, Benedicto XVI; en compañía del Arzobispo Claudio María Celli, Presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales de la Santa Sede, envió su primer mensaje de 140 caracteres: “Queridos amigos: acabo de lanzar http://www.news.va  ¡Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo! Con mis oraciones y bendiciones, Benedicto XVI”.

Horas después, Monseñor Celli  contó emocionado: “Me tocó ayudar al Papa a enviar el primer tuit con una tableta. El Papa nunca había visto una y es un hombre de 84 años que mira esas cosas con una admiración. Él es un hombre de estudio; pero, se acerca a estas realidades con una sorpresa, ¡se regocija! No se imaginan, mostrarle cómo se mueven las páginas de un iPad. Le comenté que este episodio me recordaba el primer mensaje que Pío XI ofreció al mundo por radio; hoy, él fue el primer Papa que envió un tuit al mundo”.

Éste acontecimiento es el más claro ejemplo de que en esta sociedad digital se hace impostergable que los dirigentes de la Iglesia usen “las potencialidades de esta ‘edad informática', con el fin de servir a la vocación personal y trascendente de cada ser humano”. Porque, como lo afirmó el Papa Pablo VI en la Exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi: la Iglesia “se sentiría culpable ante Dios”, si dejara de usar los medios de comunicación para la evangelización.

Simón Vargas Aguilar
Analista en temas de Seguridad y Justicia

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Nacional