Libertad religiosa: derecho de mexicanos

Escrito por  Simón Vargas Aguilar
Libertad religiosa: derecho de todos los mexicanos

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM

A unos meses de la aprobación por parte del Congreso de la Unión a la reforma del artículo 24 constitucional, se debe destacar que ésta preserva las bases de un estado laico y permite la convivencia pacífica dentro del marco jurídico de las diversas Iglesias, consolidando el derecho de cada individuo a la libertad religiosa, reafirmando el compromiso del Estado Mexicano para con los derechos humanos.

Por lo que, tras un largo período de deliberaciones iniciado en la Cámara de Diputados, el 15 de diciembre de 2011, y aprobado con 199 votos a favor, 58 en contra y 3 abstenciones. Así como, posteriormente, avalado por el Senado de la República, el 28 de marzo de 2012,  con 72 votos a favor y 35 en contra, la reforma al artículo 24 constitucional en torno a la libertad religiosa quedó redactada de la siguiente manera:

Art. 24.- “Todo individuo tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión y a tener o adoptar, en su caso, la de su agrado. Esta libertad incluye el derecho a participar individual y colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre y cuando no constituyan un delito o falta penados por la ley.  Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos de proselitismo o de propaganda política.  El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.”

Sin embargo, después de este importante paso, ahora es tarea de los Congresos Estatales lograr la aprobación correspondiente para defender la modificación constitucional que tiene el propósito de armonizar la libertad de creencias con las reformas en materia de derechos humanos, publicadas el 10 de junio de 2011 en el Diario Oficial de la Federación, las cuales dictan que el Estado no “otorga” derechos a las personas; sino que los “reconoce”.

Actualmente, la reforma al artículo 24 Constitucional dista de ser un retroceso o un riesgo para la laicidad en México, ya que adecuar el texto Constitucional a los Tratados Internacionales, de los cuáles nuestro país es firmante, reflejaría congruencia porque como señala el director del Centro de Investigación Social Avanzada, Rodrigo Guerra López: “la dimensión religiosa de la persona humana es la más definitoria y esencial debido a que la estructura más profunda del ser humano consiste precisamente en su sentido religioso, es decir, en su anhelo de encontrar una respuesta definitiva a la cuestión de su origen, de su significado y de su destino”.

Y es que desde 1789, el primer presidente de los Estados Unidos de América, George Washington, declaró que al igual que el buen ejercicio del gobierno, también debe existir el derecho del pueblo de practicar la religión que considere necesaria para construir los “grandes pilares de la felicidad humana”.

Porque “la religión expresa las aspiraciones más profundas de la persona, determina su visión del mundo y orienta su relación con los demás. En el fondo, ofrece la respuesta a la cuestión sobre el sentido de la existencia, tanto en el ámbito personal como en el social. La libertad religiosa es el corazón mismo de los derechos humanos”, declaró Juan Pablo II durante la Jornada Mundial de la Paz del primero de enero de 1999.

En este sentido, Thomas Farr, director del Proyecto de Libertad Religiosa del Centro de Religión, Paz, y Relaciones Internacionales del Centro Berkley de la Universidad Georgetown en Washington D.C., comenta que “la libertad de creencia es uno de los derechos fundamentales del hombre, ya que al proteger esta libertad se salvaguarda la inviolabilidad de la conciencia en materia de la verdad máxima, el culto, el ceremonial religioso y el código de conducta”. 

Cabe destacar que la propia Iglesia Católica, a través del Concilio Vaticano II, reafirmó el valor humano y cristiano de la laicidad, el cual fue incluido en la Declaración “Dignitatis Humanae” sobre la libertad religiosa, publicada el 7 de diciembre de 1965, en la cual se establece que “el derecho a la libertad religiosa está realmente fundado en la dignidad misma de la persona humana.

Por su parte, S.S. Benedicto XVI afirmó el 18 de mayo de 2006 frente a la Conferencia Episcopal Italiana que “es propia de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios (c.f. Mt 22,21), es decir, entre el Estado y la Iglesia, tal y como lo subrayó el concilio Vaticano II en la Constitución Pastoral ‘Gaudium et spes’. Por lo que, la Iglesia no sólo reconoce y respeta esta distinción y autonomía, sino que también se alegra de ella, porque constituye un gran progreso de la humanidad y una condición fundamental para su misma libertad y el cumplimiento de su misión universal de salvación entre todos los pueblos”.

Asimismo, el secretario ejecutivo de Relaciones Públicas e Institucionales de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Manuel Corral Martín, subrayó en junio de 2012, ante medios de comunicación que: “Un auténtico Estado laico es aquel que respeta a los ciudadanos que se asocian por una condición religiosa, vigila sus derechos y por lo tanto es neutral, no toma partido por ninguna religión y fomenta al ciudadano sin restricción, al permitir que las distintas religiones convivan en el ámbito social”.

Por lo que ante la negativa de aprobar la reforma al artículo 24 constitucional por parte de algunos sectores de la sociedad, como diversas asociaciones religiosas, determinadas sectas o varios Diputados Locales nos queda la tarea de reflexionar y dar a conocer, como lo resalta el citado filósofo Rodrigo Guerra que “la conciencia es el santuario más íntimo de la persona y merece ser reconocido en toda su amplitud por parte del Estado para construir una cultura renovada en la que la dimensión religiosa de la existencia pueda desarrollarse sin trabas de ninguna especie”. La libertad religiosa es un tema que nos favorece a todos.

Simón Vargas Aguilar
Analista en temas de Seguridad y Justicia

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