En la fidelidad al Evangelio

2013-03-22 L’Osservatore Romano
Justin Welby, arzobispo de Canterbury y primado de la Comunión anglicana, ha presidido hoy, 21 de marzo, la ceremonia de su entronización. Con numerosos obispos católicos, entre ellos el cardenal Cormac Murphy-O’Connor y el arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, estuvo presente el cardenal Kurt Koch, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos, con monseñor Mark Langham, oficial del dicasterio, e hizo entrega al arzobispo Welby del mensaje firmado por Benedicto XVI el pasado 4 de febrero, día de la elección, y la carta escrita el 18 de marzo por el Papa Francisco con ocasión de la citada entronización. Ofrecemos la traducción de ambos textos.

A Su Gracia Justin Welby

Arzobispo de Canterbury

«A vosotros gracia y paz abundantes» (1 Pedro 1, 2b).
Le agradezco las cordiales palabras contenidas en el mensaje que me ha enviado por mi elección, y deseo a mi vez expresarle mis saludos y mis mejores deseos con ocasión de su entronización en la catedral de Canterbury.

El ministerio pastoral es una llamada a caminar en la fidelidad al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Le aseguro mis oraciones mientras asume sus nuevas responsabilidades y le pido que rece por mí mientras respondo a la nueva llamada que el Señor me ha dirigido.

Espero con agrado encontrarle en un futuro próximo y proseguir las cordiales relaciones fraternas mantenidas por nuestros predecesores.

Vaticano, 18 de marzo de 2013

Francisco
Para responder al deseo de Dios

A Su Gracia Justin Welby

Arzobispo de Canterbury

“Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros, al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todo los santos a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos” (Colosenses 1, 3 ss).

Con estas palabras de san Pablo le saludo con alegría en el nombre del Señor Jesús, “el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención” (1 Corintios 1, 30), y le expreso mis orantes buenos deseos con ocasión de su toma de posesión como arzobispo de Canterbury.

Asume usted su ministerio en un tiempo en que la fe cristiana es puesta en discusión, en muchas partes del mundo occidental, por quienes afirman que la religión es una cuestión privada, que no puede dar ninguna contribución al debate público. Los ministros del Evangelio hoy deben responder a una difundida sordera a la música de la fe y a un general cansancio que rechaza las exigencias del discipulado. Sin embargo el hambre de Dios, también donde no se reconoce, está siempre presente en nuestra sociedad, y la tarea del predicador, como mensajero de esperanza, es decir la verdad con amor, proyectando la luz de Cristo en la oscuridad de la vida de las personas. Que su apostolado dé abundante fruto y abra los ojos y los oídos de muchos al mensaje dador de vida del Evangelio.

Damos gracias a Dios porque los vínculos de afecto entre católicos y anglicanos se han establecido firmemente en las últimas décadas a través del diálogo y la colaboración, así como mediante los encuentros personales entre nuestros respectivos predecesores. Es deseable que continuemos construyendo sobre ese importante legado. Las desilusiones encontradas y los desafíos que siguen existiendo en nuestro camino hacia la comunión plena son bien conocidos, pero existen también signos de esperanza.

Reconociendo que nuestra unidad nacerá sólo como don del Señor, confiémonos a su Santo Espíritu mientras renovamos nuestra determinación a buscar la unidad auténtica en la fe y a comprometernos más profundamente en el testimonio y en la misión común.

Con sentimientos de estima fraterna, le aseguro mis oraciones mientras asume sus nuevas responsabilidades. Cualesquiera que sean los desafíos que encuentre, que el Señor le conceda fortaleza y sabiduría, y el Espíritu Santo le guíe en todo lo que haga en su nombre.

Vaticano, 4 de febrero de 2013

Benedicto XVI