Modelo de Lectio Divina

Pastoral: 
Misionera

Actitudes para Participar con Provecho en la Lectio Divina

  • Principio fundamental que se va a desarrollar a lo largo de toda la Lectio Divina: La PALABRA DE DIOS se explica por si misma.
  • Tener el corazón abierto para dejar que la PALABRA DE DIOS realmente nos hable.
  • Decisión convencida de participar activamente en una oración continuada.
  • Saber leer, al menos con comprensión y manejar básicamente la Sagrada Biblia.
  • Llevar una Biblia que contenga los textos paralelos que iluminen los versículos del texto que estamos leyendo; y que se encuentran al lado del mismo, como lo vemos en el texto arriba señalado.
  • Se recomienda tomar en el inicio de esta experiencia, el Evangelio que leemos el domingo anterior.
  • El número de participantes: Se recomienda que no sea mayor de 30 personas; pero si hay más que sean bienvenidas.

Dinámica de la Lectio Divina

  1. Todas las personas que van a participar con su Biblia en mano y leyendo el texto, en silencio, que será proclamado por uno de los participantes previamente elegido. Leerá el texto en forma pausada y en voz alta. Lectura que será acompañada por todos los participantes en silencio.
  2. Una vez leído el texto. En silencio y poniendo el corazón le pedimos a Dios que nos haga entender qué mensaje nos quiere comunicar (se da una pausa de cinco minutos).
  3. Se vuelve, por otro participante a leer el texto de la misma forma que el anterior. Insistiendo en que todos los participantes también lean el texto en silencio.
  4. Se eligen a un número de lectores cuyo número sea igual a los pasajes paralelos del texto y se les da el tiempo conveniente para que preparen el texto. Por ejemplo en el presente texto hay 6 pasajes paralelos.
  5. Todos los participantes leyendo su texto atentamente en silencio, escucharán a cada uno de los lectores de los pasajes paralelos; pero poniendo especial atención en que versículo del texto elegido, el pasaje paralelo va a iluminar. Una vez terminada esta lectura, se dará una pausa para darnos cuenta, qué mensaje Dios, a este punto, nos ha querido comunicar.
  6. Una vez realizada esta experiencia, se forman grupos de 4 personas y se comparte lo que el Señor nos ha comunicado. Pero siempre en un ambiente de oración.
  7. Se elige un canto adecuado para agradecer al Señor el mensaje que hasta este momento hemos comprendido.
  8. Se vuelve a leer el texto de la misma manera que las anteriores. Se da un tiempo razonable para descubrir lo que Dios nos ha comunicado hasta este momento.
  9. Se comunica en forma ordenada por todos los participantes, el mensaje que Dios mismo les hace comprender. En este espacio, el que dirige la Lectio Divina anima a que todos expresen el fruto de esta experiencia. Y una vez realizado esto, se llega a una sola actitud práctica a seguir en la vida diaria, partiendo siempre del texto leído.

Recomendaciones prácticas después de esta primera experiencia de Lectio Divina

  • No hay que desesperarse, ni correr prisas del mensaje entendido, pues apenas se empieza esta experiencia.
  • Ponerse como tarea durante la semana siguiente, leer el Evangelio que se tendrá en la próxima participación Eucarística dominical. Así ya iremos con una cierta preparación para aprovechar mejor la comprensión del mensaje evangélico.
  • Nos comprometemos a realizar esta misma experiencia comunitaria, en el día que más nos convenga, a fin de que hagamos la experiencia con mayor fruto.
  • En la primera experiencia (Cf. Texto abajo citado) leeremos detenidamente el texto sagrado y Dios nos lo iluminó con otros seis textos de la misma Biblia.
  • En la próxima Lectio Divina, nos acercaremos con mayor compromiso a otro texto sagrado, y seguramente iluminado al menos por otros seis pasajes paralelos. Y al final de mes habremos leído 4 textos evangélicos mas 25 textos paralelos. Y descubriremos que la misma palabra de Dios nos hará entender mejor su mensaje. Si esta experiencia la hacemos durante un año nos habremos acercado a mas de 300 textos de la Palabra de Dios, y de una manera lenta, pero segura, el Señor se nos irá transmitiendo por medio de su palabra; y ella será nuestra maestra segura para entender y vivir su mensaje.
Mc. 2, 13; Mt. 9, 9 Lucas 5, 27-32
Leví sigue a Jesús. "He venido a llamar a los pecadores"
(27) Al Salir, Jesús vio a un cobrador de impuestos llamado Leví,
que estaba sentado en el puesto donde cobraba. Jesús le dijo
"Sígueme" (28) Leví se levantó, lo dejo todo y empezó a seguirlo.
(29) Leví le ofreció un gran banquete en su casa, y con ellos se
Mc. 2, 16 sentaron a la mesa un buen número de colaboradores de
impuestos y gente de toda clase. (30) Al ver esto los fariseos y los
4, 23 maestros de la ley que eran amigos suyos expresaban su
descontento en medio de los discípulos de Jesús. "¿Cómo es que
15, 7 ustedes comen y beben con los cobradores de impuestos y con
personas malas?" (31) Peso Jesús tomó la palabra y les dijo: "No
son las personas sanas las que necesitan médico sino las
enfermas". (32) No he venido para llamar a los buenos, sino para
invitar a los pecadores a que se arrepientan.