Instrumento de Apoyo para la Segunda Etapa

Pastoral: 
Misionera

Presentación

Con la intención de seguir avanzando en la Segunda Etapa de nuestra misión continental y despues de haber ofrecido un documento de orientación y acompañamiento en el primer folleto, presento a toda la Iglesia Diocesana este material de apoyo. La finalidad es proporcionar un subsidio que ilumine y ayude a los decanatos y sobre todo a las parroquias en su esfuerzo por poner en práctica esta obra eminentemente evangelizadora. Es importante que los laicos bien formados, junto con los sacerdotes, religiosos(as), seminaristas y todo el pueblo de Dios, se esfuercen por programar sus actividades pastorales concretizandolas en proyectos misioneros, donde pueda ser enriquecida y vivenciada en encuentros parroquiales, decanales y por zonas pastorales. La misión es de todos. Tenemos que sentirnos corresponsables como iglesia pues urgen que nos demos una respuesta esperanzadora y llena se vida ante problemas y situaciones que viven nuestras comunidades, donde cada día se manifiesta claramente una cultura de la muerte en sus diversas expresiones. El evangelio de Jesús, proclamado y vivido por todos tiene que ser luz, fuerza, paz, y salvación para toda nuestra Iglesia Diocesana especialmente para los mas pobres y alejados.

La meta es que la parroquia, comunidad de comunidades, y por ende el decanato, sean células profundamente misioneras. Esta será realidad mediante una conversión personal y pastoral. Y será posible en el encuentro frecuente con el Señor, en su Palabra, profundizada en su persona a través de la formación en el discipulado, saliendo en comunidad a compartir gozosamente el evangelio de Jesucristo a los demás a tiempo y destiempo; y evaluando, con discernimiento humilde y evangelizador, nuestra participación en la obra del Señor.

El material que se propone contiene los siguientes apartados: el kerigma, la familia, los jóvenea, la Iglesia, las indulgencias y los pecados reservados al Obispo. Estos elementos quieren orientar el contenido de nuestra misión continental y ser luces sobre los cuales el decanato y parroquia podran ir formando a todos los agentes de pastoral que trabajaran en la misión.

Dios Padre, que ha enviado a su hijo para nuestra salvación, de las mociones que necesitamos, a través de su espíritu para que este material sea de provecho para nuestra comunidades. Que Santa Maria, primera discípula misionera inspire, sostenga y bendiga abundantemente todos nuestros esfuerzos misioneros.

Su Servidor que los bendice y acompaña

†Felipe Padilla Cardona
Obispo de Ciudad Obregón

I. Programa a seguir en la Misión Continental Diocesana, en la Segunda Etapa

OBJETIVO:
Promover la Misión Continental en la Diócesis desde las estructuras pastorales: zona, decanato y parroquia para que en el encuentro con Jesucristo ser discípulos y misioneros y en Él, tener vida.

  1. META: Que la parroquia sea una comunidad misionera formando agentes capacitándolos para la misión.
    ESTRATEGIAS:
    • Apertura para la misión diocesana en la parroquia (con el material usado a nivel decanal).
    • Estudio del documento diocesano en el consejo parroquial.
    • Promover en los decanatos la programación de la misión en la etapa de formación. FEBRERO-MARZO-ABRIL-MAYO
  2. META: Formar agentes en el proceso evangelizador para ser discípulo misionero.
    ESTRATEGIAS:
    • Dar a conocer el material de apoyo propuesto a nivel Decanal y parroquial para la misión (kerigma, familias, jóvenes, comunión).
    • Presentarlo como material de asambleas parroquial y decanal.
    • Retiro espiritual con los agentes de la misión a nivel parroquial. SEPTIEMBRE-OCTUBRE.
  3. META: Evaluar el trabajo realizado en esta segunda etapa de la misión
    ESTRATEGIAS:
    • Se evalúa desde la base parroquial y decanal
    • Propuestas para mejorar esta etapa
    • Asamblea Diocesana (ver la directriz). NOVIEMBRE-DICIEMBRE.

II. Apoyo sobre el anuncio Kerigmático

El presente es un subsidio para presentar el anuncio kerigmático en esta etapa de la misión continental en nuestra Diócesis. Quiere ser un subsidio basado en el mensaje apostólico por lo que hemos querido seguir el discurso de Pedro que presenta Hechos de los Apóstoles para después presentar una propuesta concreta.

A.- Hch. 2, 14-41, discurso de Pedro
El día de pentecostés, después de habar sido bautizado en el Espíritu Santo, Pedro junto con los demás Apóstoles, toma la iniciativa ante todos los que contemplan el acontecimiento (Cf. Hch. 2, 14-41); fortalecido con la fuerza de lo alto y anclado en la experiencia del Resucitado, da testimonio por primera vez de su fe ante los demás en Cristo Jesús. Este texto nos transmite el kerigma primitivo, encontramos aquí los elementos básicos de ese primer anuncio de Cristo resucitado:

  1. 22 "Israelitas, escuchad estas palabras: A Jesús, el Nazareno, hombre acreditado por Dios entre vosotros con milagros, prodigios y señales que Dios hizo por su medio entre vosotros, como vosotros mismos sabéis, 23 a este, que fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios, vosotros le matasteis clavándole en la cruz por mano de los impíos.
    En esta primera parte, Jesús es presentado como el hombre de Dios que ha muerto en la cruz; quedan de manifiesto dos cuestiones de vital importancia en todo proceso de conversión:
    1. Por un lado, en Jesús resplandece con toda su fuerza la inmensidad del amor y misericordia divinas, es precisamente en el hombre traspasado (Cf. 2 Co. 5, 21; Is. 49, 6), donde Dios se revela como Padre.
    2. Pero además, es por la muerte en la cruz de Aquél que se ha hecho pecado por nosotros (Cf. 2 Co. 5, 21), que hemos recibido la justificación (Cf. Is. 53, 11), la liberación definitiva del yugo que nos oprimía. Pues es el pecado el que nos había mantenido como extranjeros en nuestra propia tierra.
  2. 24 a este, pues, Dios le resucitó librándole de los dolores del Hades, pues no era posible que quedase bajo su dominio... 32 A este Jesús Dios le resucitó; de lo cual todos nosotros somos testigos.
    La muerte no es sentencia definitiva, muy por el contrario, es promesa de vida en abundancia (Cf. Jn. 12, 24). La resurrección de Cristo es prenda de triunfo sobre el pecado, unidos a Él en su muerte, nos asegura también la participación en su redención (Cf. Rm. 6, 8-11). "Somos testigos", no se trata únicamente de una afirmación espacio-temporal, de ser testigo presencial, se trata en un sentido profundo, de un encuentro transformador y fundante con el Resucitado.
  3. 33 Y exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y ha derramado lo que vosotros veis y oís... 36 "Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado".
    Si Israel ha esperado un mesías, en Jesús se cumplen todas las expectativas. El hombre que se ha entregado a la muerte por nuestra salvación, es Dios como el Padre. Aquí radica la fuerza de la potencia salvadora de su sacrificio, la cruz une al cielo con la tierra. La cruz se convierte así en "cruce" de caminos, en espacio de encuentro, en lugar de comunión entre dos voluntades: la de Dios que por puro amor ha querido salvar al hombre; y este último, que en Cristo ha respondido con un "Si" total a esa invitación (Cf. Heb. 5, 8-9).
  4. 37 Al oir esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: "¿Qué hemos de hacer, hermanos?" 38 Pedro les contestó: "Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de cuantos llame Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; 39 pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, paa el Señor Dios nuestro."
    El arrepentimiento seguido de la conversión es la consecuencia del encuentro con el Resucitado ya que suscita una experiencia profunda de la limitación personal y, sobre todo, la necesidad de un re-ordenamiento de toda la existencia; teniendo a Jesucristo como el eje fundamental. Solo después del encuentro con Cristo Resucitado, podemos hacer nuestras las promesas de Dios, de allí la importancia de la fuerza con la que es proclamado este primer anuncio. El proceso de la fe inicia únicamente cuando quien escucha el anuncio, lo hace suyo; y con la misma fuerza con la que ha sido impreso en su corazón lo comunica a otros para que compartan, a su vez, la alegría infinita de la salvación.

Después de este breve recorrido por la palabra, podemos sintetizar la catequesis kerigmática en el siguiente sencillo esquema:

  1. El Padre desde su amor infinito nos llama a la salvación. El pecado nos aleja de Él.
  2. Jesucristo, Verbo de Dios encarnado, muerto y resucitado; es la propuesta del Padre (Cf. Jn. 14, 6).
  3. El Espíritu Santo hace posible para nosotros la salvación.
  4. Arrepentimiento y conversión, respuesta del hombre a la invitación divina, que nos lanzan a la misión.

Estos son los elementos básicos del primer anuncio, existen algunas propuestas, algunas de ellas relacionadas con movimientos laicales. Sin embargo en todos debemos encontrar los temas comunes mencionados líneas arriba. El proceso de la misión continental debe iniciar en los decanatos, especialmente en las parroquias, con una catequesis kerigmática para reavivar el encuentro con Jesucristo y desde allí ir profundizando en la fe y compromiso cristianos.

B.- Una propuesta, la de la catequesis de adultos

Se propone para consideración el material del Proyecto Nacional para la Iniciación Cristiana de Adultos (QUEREMOS VER A JESÚS. Etapa Kerigmática, DIPAK, México 2001, pp. 29-91), allí encontramos 9 catequesis kerigmáticas, expuestas de una manera lógica y pedagógica. La metodología utilizada es la siguiente:

  1. Objetivo. Indica lo que se pretende en la sesión mediante la exposición y reflexión del tema.
  2. Textos. Cada tema se fundamenta en la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia como punto de iluminación.
  3. Contemplamos. Designio de Dios en Jesucristo. Se expone la doctrina y las luces que han de discernir nuestra situación personal y comunitaria.
  4. Confrontamos. Teniendo presente el designio de Dios nos acercamos a nuestra realidad.
  5. Expresamos nuestra fe. Nuestra fe se expresa en acciones concretas que manifiesten sinceramente el deseo de dejarnos conducir por Él.
  6. Textos complementarios. Ayudan a la compresión y profundización de la doctrina reflexionada.

Los temas son los siguientes:

  1. ¡Hemos encontrado al Mesías!
  2. ¡Jesús vive, es nuestro salvador!
  3. Jesús muéstranos al Padre
  4. Jesús nos ofrece su Reino
  5. Jesucristo nos descubre el misterio del hombre
  6. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia
  7. Les daré mi Espíritu
  8. Ustedes son mis testigos
  9. María, la Madre de Jesucristo.

Es necesario recalcar en este punto que el núcleo del anuncio kerigmático es la presentación de la persona de Jesús, del misterio de su encarnación-muerte-resurección y la consecuencia que este acontecimiento ha tenido para nosotros: la salvación


Catequesis Bíblicas

"¡Ay de mí, si no evangelizara!" 1 Co. 9, 16-18
Primera Catequesis
  1. San Pablo, que no tenía ningún miedo se lanzó a satisfacer esta necesidad de evangelizar "Si evangelizo, eso no es para mí motivo de orgullo -decía-, por que es un deber que pesa sobre mí, pues ¡ay de mí, si no evangelizara!". Y comentó lo de la paga: "¿Cuál es mi recompensa por evangelizar? ¡Ofrecer gratis el Evangelio!". El trabajo de evangelizar es inacabable; pero el sueldo es infinito.
    Sí, Jesús, prefiero ese lenguaje de la primera Iglesia. Para aquellos "misioneros" el objeto de la evangelización era, simplemente, hablar de tí, anunciarte a tí como enviado del Padre y Salvador único (Cf. por ejemplo, Hch. 5, 42; 8, 35; 11, 20). La fe llega al corazón a través del oído, pero, claro, "¿Cómo va a escuchar, sin uno que predique?. Y, ¿cómo van a predicar, si no se les envía (= si no son enviados, si no hay "misioneros")?"... La fe depende del mensaje que se oye, y ese mensaje llega a través de la palabra cerca de Cristo (Rm. 10, 14-15. 17). El contenido del mensaje es un nombre, una persona: ¡Tú!
  2. Misión es envio, y el misionero es enviado. Tú, el primer misionero, dijiste: "Como el Padre me ha enviado, también os envío yo" (Jn. 20, 21). Misiones y misioneros, para una tarea: ¡evangelizar! Hablar de ti. Si nos quedamos en la preevangelización, en hacer cosas que cualquier pagano medianamente filántropo puede hacer, ¿qué conciencia tenemos de enviados por ti y para lo que tú nos envías? Para que el mundo crea, ya sé lo que tengo que pedir todos los días, pues todos son Día de las misiones (perdón, de la evangelización de los pueblos): Que el Padre y tú enviéis a la mies obreros obedientes a tu mandato: "Id a todo el mundo y predicad el Evangelio... El que crea y se haga bautizar se salvará, pero el que no crea se condenará" (Mc. 16, 15-16). No son palabras de broma.
    Y te doy gracias, Señor, porque siegues enviando obreros a la mies, dorada ya para la siega (Cf. Jn. 4, 35). Te doy gracias por que, por medio de tus enviados "a los pobres se les predica el Evangelio" (Mt. 11, 5); porque "a toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje" (Sal. 19, 5). Da a tus misioneros un corazón universal como el tuyo, capaz de ebntregarse como tú te entregaste "en rescate por todos" (1 Tm. 2, 6).
    "¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben" (Sal. 67, 4).

"Orar sin desalentarse"
Segunda Catequesis
  1. Señor, te confieso mi cansancio. Mas que cansancio, fastidio. En mi vida te he suplicado, te he pedido cosas, he intercedido por persona, y he tenido a veces la experiencia de haber sido escuchado. En cambio ahora... Junto a mí, en torno a mí, sigue habiendo desgracias grandes y desgracias pequeñas, de cuerpos y de almas, pero, aunque te lo diga, tú pareces volver la vista a otra parte. Da la impresión de que ni siguiera te conmueve lo que llamamos "problemas de la Iglesia" ni lo que antes (¿ahora también?) se decía "el bien de las almas". Ya estoy aburrido. No me muevo más. ¡Que el mundo siga girando en el espacio como mejor te parezca! Para ponerme las cosas más dificiles, en este mes de urgirán a orar por las misiones. Pero voy a decirlo con toda crudeza: ¿sirven de algo las peticiones del Padrenuestro? En el conjunto de todos los paises ¿tú reino avanza, o retrocede?
  2. No obstante, a pesar de mi hastío, de la desgana para pedir "¡Venga tu reino!", queda en mí una sed institiva que me empuja a beber en la fuente de tu palabra. Abro indolentemente el leccionario de estas semanas, por cualquier parte: Domingo 29: "Levanto mis ojos a los montes...". y Moises (Ex. 17, 8-13), y la viuda de la parábola (Lc. 18, 1-8). ¡Ya está! Primero Moisés, y su cansancio hasta físico cuando intercede por el pueblo; ha que sostener sus brazos, por que sin su oración salimos perdiendo; el narrador no cuenta la batalla en el valle, por que tú has querido que nos hable de otra batalla: la del orante ante ti. Y luego, Señor, tú nos dices el caso de una mujer tesonera y santamente obstinada, que con los hechos nos predica "Hay que orar siempre, sin desalentarse".
    San Pablo lo sabía bien. La oración incesante llena sus cartas: ha que orar "siempre", "asiduamente", "sin cesar", "día y noche", "en todo momento". Lo hace él (Rm. 1, 9-10; Col. 1, 9; 1 Ts. 3, 10; 2 Tm 1, 3; etc.) y nos lo manda hacer a nosotros (1 Ts. 5, 17; 1 Tm. 5, 5; Ef. 6, 18; Col. 4, 2; etc.). Es el eco de tu mandato: "pedid y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá; pues todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y al que llama se le abrirá" (Mt. 7, 7-8).
  3. En román paladino: tú sabes muy bien que mi tentación mayor al rezar no son las distracciones, ni el interés egoísta, sino el cansancio al no ver resultados. Por eso me dices: "¡Sigue! No te desalientes al no ver éxitos y los fracasos me toca a mí juzgarlo. ¡Sé terco para seguir rezando!".
    Me ordenas, pues, perseverar en la actitud de quien vive constantemente, en pobreza espiritual y en confianza, dentro de las peticiones del Padrenuestro. No como quien piensa que por si acaso, tal vez, a lo mejor un día, quien sabe, ... el Padre intervendrá a favor de sus hijos "a pesar de que les da largas" (Lc. 18, 7).
  4. Terminas la parábola preguntándote, y preguntándome, si encontrarás una fe así sobre la tierra cuando vuelvas como juez. ES que el peligro en mi tarea por interceder por el mundo es la falta de tensión en mi fe, que me lleva al abandono, a bajar los brazos, Tú parábola quiere acrecer la intensidad de mi deseo, que se manifiesta por la perseverancia, por la santa tozudez de volver una y otra vez a llamar a tu puerta. Jesús, con todo esto... no se me ha acabado la desgana de rezar, pero algo has removido en mí. Por favor, "¡no abandones la obra de tus manos!" (Sal. 138, 8).

"Capaz de Compadecerse"
Tercera Catequesis
  1. En este tiempo pascual me ha dado por leer la Carta a los hebreos -ya sabes Señor, qué gustos tiene uno-, y me he detenido en aquellas palabras que hablan de ti: "No tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino probado en todo a semejanza nuestra, menos en el pecado" (Hb. 4, 15). En seguida me distraigo con una de mis manías; pienso: ¿A qué viene esa "figura de construcción", como dirían los filólogos? O sea,¿por qué no habla derechamente? ¿Para qué usa dos negaciones, cuando podía afirmar ahorrando tiempo: "tenemos un Sumo Sacerdote capaz de compadecerse"? Luego, como en este mes nos acordamos un poco más de la Virgen, me viene otra distracción, pero más de provecho:¿No podrían valer estas palabras para la madre del Sumo Sacerdote?.
    Todos sabemos el influjo que tantas madres de sacerdotes han ejercido sobre sus hijos, La tuya, Jesús, no te dio clases magistrales, pero te preparó para lo esencial en un sacerdote: el sacrificio; mas exactamente: el sacrificio de sí mismo. Y me viene al pensamiento tu Padre, del que escribió san Pablo una frase tremenda, sin edulcorantes, que a la letra suena así: "No perdonó a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¡como si nos quisiera a nosotros más que a tí!" (Rm. 8, 32). María hizo lo mismo; no te escondió en casa, no te defendió de la policía, del templo, ni de los legionarios romanos; no te aconsejó huir, ni tirar la cruz. Desde Belén hasta el Calvario te ofreció en holocausto en la tena de sus manos, ¡como si nos quisiera a nosotros más que a ti!.
  2. Me dejo llevar de la distracción, y ahora me sorprende Abraham, nuestro padre en la fe. Palabras similares a esas de san Pablo oyó él en su particular monte Calvario, digo, Moría, y se nos han leído en la Vigilia Pascual: "por que no has perdonado a tu hijo, a tu hijo único..." (Gn. 22, 16). ¿Qué había sucedido? Que su hijo único, regalo de un milagro, como tú para tu madre, era el cordero del sacrificio; por eso Abraham cargó sobre los hombros de su hijo la cruz, dijo, el haz de leña, y te ofreció su vida...
    María fue más allá: Abraham recuperó vivo a su hijo, como si todo hubiera sido un susto; tu madre que creyó contra toda evidencia y esperó contra toda esperanza, te recuperó muerto y ensangrentado. ¡Es una Madre que ha sufrido mucho!.
  3. Por eso sabe compadecerse. Junto a la cruz empezó a ser madre del nuevo pueblo elegido, madre de los creyentes en ti, más numerosos que las estrellas del cielo (Cf. Gn. 15, 5). Claro, la fe verdadera lleva a desprenderse, a hacerse pobre; y desprenderse de su mejor riqueza era entregarse a ti en holocausto, hasta el final, "según las Escrituras". Cuando en el último día de este mes yo los acompañe a tu madre y a ti en la subida a otro monte, pensaré que es sólo para ella la dicha de haber creído (Lc. 1, 45). Por que creer da escalofríos: ¿y si fiarme de tu palabra me pide al desprendimiento total? ¿Y si creer en tus promesas me lleva al holocausto de mí mismo, cargado con el haz de leña, sin que aparezca un carnero enredado en las zarzas que me substituya bajo el cuchillo?.
    (Perdona, Señor, que no he dejado de hablar; he estado todo el tiempo pensando en mis cosas...).

"Dar con Alegría"
Cuarta Catequesis
  1. Hay Santos a ras de tierra, tú sabes bien Señor, hechos para el pueblo que no tiene complicaciones. Entre ellos está en este mes uno de nuestra tierra: San Lorenzo, a quien muchos conocen casi únicamente por su buen humor en medio del tormento, por su capacidad de juntar llanto y alegría, como los niños; en las noches estrelladas de este mes, ¿no vemos esa belleza llamada "lágrimas de San Lorenzo"?.
    En la segunda lectura de su fiesta, san Pablo asegura que "Dios ama al que da con alegría" (2 Co. 9, 7). Esto me hace pensar en los millones que se derrochan ahora para divertirse, para matar la tristeza de una vida sin sentido ¿Estás de acuerdo conmigo que la alegría cristiana es mucho más barata y mucho mas profunda?.
  2. Corrígeme, Señor, si no es verdad. No es ponerse alegre: lograr un cambio emocional brusco que rompa el aburrimiento; el alcohol, la jerga, lo que sea, pueden servir (¿y luego?). Ni siquiera es estar alegre, instalado en un estado de ánimo positivo (¿Por cuánto tiempo?); no digo que eso sea malo, pero ¿qué fundamento tiene, cuál es la causa? Lo propio del que persevera en tu gracia, que ve tu mano providente en todo y se fía de ti, es ser alegre: un estilo permanente de ser y de mostrarse. Es la alegría de profundidades, que puede darse aun habiendo tormentas en la superficie o estando en la parrilla que chamusca la propia carne.
    Esa alegría supone esfuerzo y sudor previos: como la del soldado que acumula botín después de la batalla (Is. 9, 2), la de la madre que da a luz después de los dolores (Jn. 16, 21), la del labrador después de la cosecha (Sal. 126, 5). Y esta alegría en ti "en el Señor", por la fe en ti, que me dices "Estoy contigo, no temas"; por la esperanza en ti, que has escrito ya mi nombre en tu corazón (Cf. Lc. 10, 20) y siempre estás dispuesto a salvarme de mi pecado, única fuente de verdadera tristeza; por el amor a ti, que me haces semejante al ser más feliz que existe, que eres tú.
  3. El mundo, ¿sabe esto?. Consume toneladas de tranquilizantes, pero aumentan los suicidios... Y, encima, "se extrañan, profiriendo blasfemias, de que no corramos con ellos al mismo torrente de desenfreno" (Cf. 1 P. 4, 4). ¿Entiende el mundo tu promesa: "Os veré de nuevo, y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie podrá arrebatárosla" (Jn. 16, 22)? ¿Será culpa mía? Quizá no me ven convencido; o ve que me cuesta dar, como si fuera mentira que "hay más alegría en dar que en recibir" (Hch. 20, 35), como si lo de san Lorenzo fuera una excepción y tú no amaras al que da con alegría. ASí el mundo no cambiará para mejor. Seguirá habitando en la tristeza aunque gaste millones, y la violencia seguirá siendo diversión de adolescentes. ¿Ve el mundo habitualmente en mí el gozo reposado y perenne, testimonio de tu proximidad?.
  4. Necesito convertirme a ti, Señor mío Jesucristo "al que amo sin haberte visto, aunque ahora no te veo, me estremezco de gozo, con una alegría indecible y radiante, al alcanzar la meta de mi fe: la salvación". Lo decía tú primer PAPA (Cf. 1 P. 1, 3-9) a los cristianos de entonces y de ahora. ¿Cómo pregonaremos esto desde las azoteas, para salvar un mundo que muere de melancolía?.

"El nombre de la Virgen era María"
Quinta Catequesis
  1. Para mi meditación de hoy Señor voy a hacerte unas preguntas. Si hace un año por estas fechas medité sobre el Nacimiento de tu Madre, ahora toca la vez a su nombre, que para algo ha vuelto al calendario de la Iglesia la conmemoración de su Nombre "María". Sé que hablar de Ella te gusta; y a mí también, así que ¡en algo estamos los dos de acuerdo! Espero no molestarte por mis dudas torpes.
    Mi primera pregunta es: ¿por qué san Lucas, inspirado por tu Espíritu, se hace del rogar para decirnos el nombre de tu Madre? Cuando narra su vocación, acumula nombres en dos versículos (Lc. 1, 26-27) - un ángel: Gabriel; una provincia: Galilea; un pueblo: Nazaret; un joven: José; un antepasado: David-, pero sólo al final nos da el nombre de la virgen de quién tomarías tú nuestra carne humana: "... y el nombre de la Virgen era María". ¿Es un recurso literario para sostener nuestra atención hasta el final? ¿Nada más eso?.
  2. Sigo preguntando: ¿Por qué Gabriel, al que supongo bien informado no la saludó llamándola "María"? Como si tuviera orden de "mejorar" ese nombre humano, lo convirtió en llena-de-gracia. Solo después, para aliviar la sorpresa o para hacerle ver que el saludo era para ella no para otra, la llamó como la llamaban otros en Nazaret: "no temas, María. ¿Yerro si sospecho que esa "mejora" del nombre de tu madre nos lleva a su significado profundo? La gente de libros ha buscado muy variadas etimologías para dar con el misterio que oculta ese nombre. Algunos que saben mucho han asegurado que detrás está la raíz rwm como la más probable (señor, perdona, no se a que viene a mi oración esta culturilla). María seria decir: "Elevada", "Excelsa", "Esbelta". Claro la excepcional altura espiritual de tu Madre, su verdadera y propia excelsitud, era... ¡su plenitud de gracia!.
  3. Esto me lleva a otra pregunta. Tu madre se llamó a si misma La Esclava del Señor, y no mentía. ¿Cómo se concilia lo alto con lo bajo? ¿Por qué te gusta tanto Señor, jugar con cosas contrarias? Untas con barro los ojos de un ciego y les das la vista (Jn. 9, 6), concedes el habla a un mudo y le mandas callar (Mc. 7, 36), iluminas a Saulo en el camino de Damasco y queda ciego (Hch. 9, 8). Y muchas de tus palabras recogidas en el Libro Santo son pura paradoja: que el grano de trigo tiene que morir para dar vida; que él que quiera ser el primero que sea el último; que el que se rebaje hasta ser un niño pequeñito será el más grande en tu Reino; que el que pierda la vida por ti la encontrará; que muchos primeros serán últimos, mientras que los últimos serán los primeros...
    "Sufre si quieres gozar, /baja si quieres subir, /pierde si quieres ganar, /muere si quieres vivir". Poéticamente no son gran qué estos versos antiguos, pero dicen con otras palabras lo que nos dices tú, hasta el mismo nombre de tu Madre Santísima: que lo más elevado en tu escala de valores es... ¡la plenitud de gracia! Y para eso hay que abajarse, llamarse y ser esclavos tuyos por amor.
    No pregunto más, no quiero cansarte. Jesús, si me he equivocado en algo dímelo (pero haz que me entere, porque llevo una temporada en la que no acierto a oír tus respuestas, ya te habrás dado cuenta). Ahora me es suficiente decir a boca llena, para tu gloria y la suya: "¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios María Santísima!".

III. Apoyo para la Pastoral Familiar

Seguir impulsando la formación integral de los Agentes de Pastoral
en las Parroquias, en los Decanatos y en la Diócesis

Primera Prioridad: Clarificar e implementar la Pastoral Familiar Integral

Este apoyo se fundamentará casi exclusivamente en la intervención del R.P. Raniero Cantalamesa en
su intervención en el Encuentro mundial de las familias realizado en México en el 2006.

La iluminación tendrá tres partes: En la primera ilustraré el proyecto inicial de Dios sobre el matrimonio y la familia y cómo se realizó en la historia de Israel; en la segunda parte hablaré de la recapitulación obrada por Cristo y de cómo se interpretó y vivió en la comunidad cristiana del Nuevo Testamento; en la tercera parte procuraré contemplar qué puede aportar la revelación bíblica a la solución de los problemas actuales del matrimonio y de la familia.

Dirigiré mi atención a lo que funda la familia, y por lo tanto el matrimonio y la relación de pareja, porque creo que sobre ello la Biblia tiene una palabra siempre actual que pronunciar, más que sobre la familia como realidad social y sobre las relaciones dentro de ella, contexto en el que la Biblia refleja una cultura muy distinta de la de hoy. Por lo demás sabemos que una buena relación entre los progenitores es la condición básica para que la familia pueda desarrollar un papel educador respecto a los hijos. Muchos dramas juveniles de hoy son fruto de matrimonios disgregados o disfuncionales.


I PARTE
Matrimonio y familia: proyecto divino y realizaciones humanas en el Antiguo Testamento

1. El proyecto divino
Se sabe que el Libro del Génesis tiene dos relatos distintos de la creación de la primera pareja humana que se remontan a dos tradiciones diferentes: la yahvista (siglo X a.C.) y la más reciente (siglo VI a.C.) llamada "sacerdotal" (Gn. 1, 26-28) se crea simultáneamente al hombre y a la mujer, no a uno del otro; se pone en relación el ser varón y mujer con el ser a imagen de Dios: "Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó". El fin primario de la unión entre el hombre y la mujer se contempla en ser fecundos y llenar la tierra.

En la tradición yahvista (Gn. 2, 18-25), la mujer es obtenida del hombre; la creación de los dos sexos se ve como remedio a la soledad ("No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada"); más que el factor procreados, se acentúa el factor unitivo ("El hombre se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne"); cada uno es libre ante la propia sexualidad y la del otro: "Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro".

En ninguna de las dos redacciones se alude a una subordinación de la mujer al hombre, antes del pecado: los dos están en un plano de absoluta igualdad, aunque la iniciativa, al menos en el relato yahvista, es del hombre. La explicación más convincente del porqué de esta "invención" divina de la distinción de sexos la he encontrado en un poeta, Paul Claudel, no un exégeta:

"El hombre es un ser orgulloso; no había otro modo de hacerle comprender al prójimo que introduciéndolo en la carne. No había otro medio de hacerle entender la dependencia y la necesidad, más que mediante la ley de otro ser diferente [la mujer] sobre él, debida al sencillo hecho de que existe"2.

Abrirse al otro sexo es el primer paso para abrirse al otro, que es el prójimo, hasta el Otro con mayúscula, que es Dios. El matrimonio nace bajo el signo de la humildad; es el reconocimiento de dependencia y por lo tanto de la propia condición de criatura. Enamorarse de una mujer o de un hombre es realizar el acto más radical de humildad. Es hacerse mendigo y decirle al otro: "No me basto a mí mismo, necesito de tu ser". Si, como pensaba Schleiermacher, la esencia de la religión consiste en el "sentimiento de dependencia" frente a Dios, entonces la sexualidad humana es la primera escuela de religión.
Hasta aquí el proyecto de Dios. No se explica, sin embargo, la continuación de la Biblia si, junto al relato de la creación, no se tiene en cuenta también el de la caída, sobre todo lo que se dijo a la mujer: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará (Gn. 3, 16). El predominio del hombre sobre la mujer forma parte del pecado del hombre, no del proyecto de Dios; con aquellas palabras Dios lo preanuncia, no lo aprueba.

2. Las realizaciones históricas
La Biblia es un libro divino-humano no sólo porque tiene por autores a Dios y al hombre, sino también porque describe, intercaladas, la fidelidad de Dios y la infidelidad del hombre; no sólo por el sujeto que escribe, sino también por el objeto de la Escritura. Esto aparece particularmente evidente cuando se confronta el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia con su actuación práctica en la historia del pueblo elegido.
Es útil registrar las deficiencias y las aberraciones humanas para no sorprendernos demasiado de lo que sucede a nuestro alrededor y también porque demuestra que el matrimonio y la familia son instituciones que, al menos en la práctica, evolucionan en el tiempo como cualquier otro aspecto de la vida social y religiosa. Siguiendo en el Libro del Génesis, ya el hijo de Caín, Lámek, viola la ley de la monogamia tomando dos mujeres. Noé, con su familia, aparece como una excepción en medio de la corrupción general de su tiempo. Los propios patriarcas Abraham y Jacob tiene hijos de varias mujeres. Moisés autoriza la práctica del divorcio; David y Salomón mantienen un verdadero harén de mujeres.


2 P. Claudel, Le soulier de satin, a.III. sc.8 (éd. La Pléiade, II, Parigi 1956, p. 804) : "Cet orgueilleux, il n'y avait pas d'autre moven de lui faire comprendre le prochain, de le lui entres dans la chair. Il n'y avait pas d'autre moyen de lui faire comprendre la dépendance, la nécessité et le besoin, un autre sur lui, La lor sur lui de cet être différent pour aucune autre raison si ce n'est qu'il existe".

Las desviaciones sin embargo parecen, como siempre, más presentes en las cúpulas de la sociedad, entre los jefes, que el nivel del pueblo donde el ideal inicial de matrimonio monogámico debía ser la norma, no la excepción. La literatura sapiencial - Salmos, Proverbios, Sirácide -, más que los libros históricos (que se ocupan precisamente de los jefes), nos permite hacernos una idea de las relaciones y de los valores familiares que se tienen en consideración y se viven en Israel: la fidelidad conyugal, la educación de la prole, el respeto a los padres. Este último constituye uno de los Diez Mandamientos: "Honrar padre y madre".

Más que en las transgresiones prácticas individuales, el desapego del ideal inicial es visible en la concepción de fondo que se tiene del matrimonio en Israel. El oscurecimiento principal está relacionado con dos puntos básicos. El primero es que el matrimonio, de ser un fin, pasa a ser un medio. El Antiguo Testamento, en su conjunto, considera el matrimonio como "una estructura de autoridad de tipo patriarcal, destinada principalmente a la perpetuación del clan. En este sentido hay que comprender las instituciones del levirato (Dt. 25, 5.10), del concubinato (Gn. 16) y de la poligamia provisional"3. El ideal de una comunión de vida entre el hombre y la mujer, fundada en una relación personal y recíproca, no se olvida, pero pasa a un segundo plano respecto al bien de la prole.

El segundo grave oscurecimiento se refiere a la condición de la mujer: de ser compañera del hombre, dotada de igual dignidad, aparece cada vez más subordinada al hombre y en función del hombre. Esto se ve hasta en el tan celebrado elogio de la mujer del Libro de los Proverbios: "Una mujer completa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas..." (Pr. 31, 10ss). Se trata de un elogio de la mujer realizado enteramente en función del hombre. Su conclusión es: ¡feliz el hombre que posee tal mujer! Ella le teje bellas vestiduras, honra su casa, le permite caminar con la cabeza alta entre sus amigos. No creo que las mujeres estén hoy entusiasmadas con este elogio.

Los profetas tuvieron un papel importante al devolver a la luz el proyecto inicial de Dios sobre el matrimonio, en particular Oseas, Isaías, Jeremías. Asumiendo la unión del hombre y de la mujer como símbolo de la alianza entre Dios y su pueblo, como reflejo volvían a poner en primer plano los valores del amor mutuo, de la fidelidad y de la indisolubilidad que caracterizan la actitud de Dios hacia Israel. Todas las fases y las vicisitudes del amor esponsal se evocan y emplean con este fin: el encanto del amor en el estado naciente en el noviazgo (Cf. Jr. 2, 2); la plenitud del gozo el día de la boda (Cf. Is. 62, 5); el drama de la ruptura (Cf. Os. 2, 4ss) y finalmente el renacimiento, lleno de esperanza, del antiguo vínculo (Cf. Os. 2, 16; Is. 54, 8). Malaquías muestra la beneficiosa repercusión que el mensaje profético podía tener sobre el matrimonio humano y, en especial, sobre la condición de la mujer. Escribe:

"El Señor es testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que tú traicionaste, siendo así que ella era tu compañera y la mujer de tu alianza. ¿No ha hecho él un solo ser, que tiene carne y espíritu? Y este uno, ¿que busca? ¡Una posteridad dada por Dios! Guardad, pues, vuestro espíritu; no traiciones a la esposa de tu juventud." (Ml. 2, 14-15).

A la luz de esta tradición profética hay que leer el Cantar de los Cantares. Éste representa un renacimiento de la visión del matrimonio como atracción recíproca, como eros, como encanto del hombre ante la mujer (en este caso, también la mujer ante el hombre), presente en el relato más antiguo de la creación.

Se equivoca, en cambio, cierta exégesis moderna que interpreta el Cantar de los Cantares exclusivamente en clave de amor humano entre un hombre y una mujer. El autor del Cantar se sitúa dentro de la historia religiosa de su pueblo, donde el amor humano había sido asumido por los profetas como metáfora de la alianza entre Dios y el pueblo. Oseas ya había hecho de su propia situación matrimonial una metáfora de las relaciones entre Dios e Israel. ¿Cómo pensar que el autor del Cantar prescinda de todo ello? La lectura mística del Cantar , querida a la tradición de Israel y de la Iglesia, no es una superposición posterior, sino que está de alguna manera implícita en el texto. Lejos de restar algo a la exaltación del amor humano, le confiere un esplendor y una belleza nueva.


II PARTE
Matrimonio y familia: el Nuevo Testamento

1. Recapitulación del matrimonio por parte de Cristo
San Ireneo explica la "recapitulación de todas las cosas" obrada por Cristo (Ef. 1, 10) como un "recobrar las cosas desde el principio para conducirlas a su cumplimiento". El concepto implica a la vez continuidad y novedad, y en este sentido se realiza de modo ejemplar en la obra de Cristo respecto al matrimonio.

a. La continuidad
El capítulo 19 del Evangelio de Mateo basta, por sí solo, para ilustrar los dos aspectos de la recapitulación. Veamos ante todo cómo recobra Jesús las cosas desde el principio.

"Se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: ¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera? Él respondió: '¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra (Gn. 1, 27), y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? (Gn. 2, 24). De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre" (Mt. 19, 3-6).

Los adversarios se mueven en el restringido ámbito de la casuística de escuela (si es lícito repudiar a la mujer por cualquier motivo, o si se requiere un motivo específico y serio); Jesús responde retomando el problema de raíz, desde el inicio. Es su cita, Jesús se refiere a los dos relatos de la institución del matrimonio; toma elementos de uno y de otro, pero de ellos evidencia sobre todo, como se ve, el aspecto de comunión de las personas.

Lo siguiente en el texto, sobre el problema del divorcio, también se orienta en esta dirección; reafirma, de hecho, la fidelidad e indisolubilidad del vínculo matrimonial por encima del bien mismo de la prole, con el que se habían justificado en el pasado poligamia, levirato y divorcio.

"Le objetaron: Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla? Les respondió Jesús: Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer - no por concubinato - y se case con otra, comete adulterio" (Mt. 19, 7-9).

El texto paralelo de Marcos muestra cómo, también en caso de divorcio, hombre y mujer se sitúan, según Jesús, en un plano de absoluta igualdad: "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio" (Mc. 10, 11-12).

No me detengo en la cláusula "excepto por concubinato" que, como se sabe, las Iglesias ortodoxas y protestantes interpretan de manera diferente de la Iglesia Católica. Más bien se debe subrayar "la implícita fundación sacramental del matrimonio" presente en la respuesta de Jesús4. Las palabras "Lo que Dios unió" dicen que el matrimonio no es una realidad puramente secular, fruto sólo de voluntad humana; en él hay una dimensión sacra que se remonta a la voluntad divina.

La elevación del matrimonio a "sacramento" no reposa por lo tanto sólo en el débil argumento de la presencia de Jesús en las bodas de Caná ni sobre el texto de Efesios 5; empieza, de alguna forma, con el Jesús terreno y forma parte también de su conducir las cosas al inicio. Juan Pablo II tiene razón cuando define el matrimonio como "el sacramento más antiguo"5.

b. La novedad
Hasta aquí la continuidad. ¿En qué consiste entonces la novedad? Paradójicamente consisten en la relativización del matrimonio. Escuchemos la continuación del texto de Mateo:

"Le dijeron sus discípulos: Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse. Pero Él les respondió: No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes seles ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda" (Mt. 19, 10-12).

La continencia voluntaria no necesita, por lo tanto, que se reniegue o se desprecie el matrimonio para que sea reconocida en su validez. (Algunos autores antiguos, en sus tratados sobre la virginidad, cayeron en este error). Es más, aquélla no toma sentido más que con la contemporánea afirmación de la bondad del matrimonio. La institución del celibato y de la virginidad por el Reino ennoblece el matrimonio en el sentido de que hace de él una elección, una vocación, y ya no un sencillo deber moral al que no era lícito sustraerse en Israel, sin exponerse a la acusación de transfredir el mandamiento de Dios.

Es importante observar algo que a menudo se olvida. Celibato y virginidad significan renuncia al matrimonio, no a la sexualidad, que permanece con toda su riqueza de significado, si bien se vive de formas distintas. El célibe y la virgen experimentan también la atracción, y por lo tanto la dependencia hacia el otro sexo, y es precisamente esto lo que da sentido y valor a su opción de castidad.

c. Jesús, ¿enemigo de la familia?
Entre las muchas tesis planteadas en años recientes en el ámbito de la llamada "tercera investigación histórica sobre Jesús", figura también la de un Jesús que repudió la familia natural y todos los vínculos parentales en nombre de la pertenencia a una comunidad diferente, en la que Dios es el padre y los discípulos son todos hermanos y hermanas, proponiendo a sus discípulos una vida errante, como hacían en aquel tiempo, fuera de Israel, los filósofos cínicos6.

Efectivamente hay en los evangelios palabras de Cristo que a simple vista suscitan desconcierto. Jesús dice: "Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío" (Lc. 14, 26). Palabras duras, ciertamente, pero ya el evangelista Mateo se apresura a explicar el sentido de la palabra "odiar" en este caso: "El que ama a su padre o a su madre... a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí" (Mt. 10, 37). Jesús no pide, por lo tanto, odiar a los padres o a los hijos, sino que no se les ame hasta el punto que se renuncie a seguirle por causa de aquellos.

Otro episodio que causa desconcierto. "Un día Jesús dijo a uno: Sígueme. Y aquél respondió: Déjame ir primero a enterrar a mi padre. Le replicó Jesús: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios" (Lc. 9, 59 s.).

El desconcierto frente a estas peticiones de Jesús nace también de no tener en cuenta la diferencia entre lo que Él pedía a todos indistintamente y lo que pedía sólo a algunos llamados a compartir su vida enteramente dedicada al Reino, como sucede igualmente hoy en la Iglesia. Lo mismo se debe decir de la renuncia al matrimonio: Él no la impone ni la propone a todos indistintamente, sino sólo a quienes aceptan ponerse, como Él, al servicio total del Reino (Cf. Mt. 19, 10-12).

Todas las dudas sobre la actitud de Jesús hacia la familia y el matrimonio caen si tenemos en cuenta otros pasajes del Evangelio. Jesús es el más riguroso de todos acerca de la indisolubilidad del matrimonio, recalca con fuerza el mandamiento de honrar padre y madre, hasta condenar la práctica de sustraerse, bajo pretextos religiosos, al deber de asistirles (Cf. Mc. 7, 11-13). Cuántos milagros realiza Jesús precisamente para salir al encuentro del dolor de padres (Jairo, el padre del epiléptico), de madres (la cananea, ¡la viuda de Naím!), o de parientes (las hermanas de Lázaro), por lo tanto, para honrar los vínculos familiares. En más de una ocasión Él comparte el dolor de parientes hasta llorar con ellos.

En un momento como el actual, en el que todo parece conspirar para debilitar los vínculos y los valores de la familia, ¡sólo nos faltaría que también pusiéramos contra ella a Jesús y el Evangelio! Jesús ha venido a devolver el matrimonio a su belleza originaria, para reforzarlo, no para debilitarlo.

2. Matrimonio y familia en la Iglesia apostólica
Igual que hemos hecho con el proyecto originario de Dios, también a propósito de la recapitulación obrada por Cristo intentemos ver cómo fue recibida y vivida en la vida y en la catequesis de la Iglesia, quedándonos por el momento en el ámbito de la Iglesia apostólica. Pablo es en esto nuestra principal fuente de información, habiendo tenido que ocuparse del problema en algunas de sus canas, sobre todo en la Primera a los Corintios.

El Apóstol distingue lo que viene directamente del Señor de las aplicaciones particulares que hace él mismo cuando lo requiere el contexto en el que predica el evangelio. Al primer caso pertenece 'a reafirmación de la indisolubilidad del matrimonio: "En cuanto a los casados, les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido; mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su marido; y que el marido no despida a su mujer" (1Co 7,10-11); al segundo caso pertenecen las indicaciones que da acerca de los matrimonios entre creyentes y no creyentes y las disposiciones sobre célibes y virgenes: "En cuanto a los demás, digo yo, no el Señora." (1Co 7,1O; 1 Co 7, 25).

En el proceso que llevará (mucho más tarde) al reconocimiento de la sacramentalidad del matrimonio, tuvo un peso notable el texto de la Carta a los Efesios: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se haran una sola carne Gran misterio (en latín, ¡sacramentum!) es este, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia" (Ef 5, 31-32). No se trata de una afirmación aislada y ocasional, debida a la ambigua traducción del término "misterio" (mysterion) con el latin sacramentum. El matrimonio como simbolo de la relación entre Cristo y la Iglesia se funda en toda una serie de dichos y de parábolas en las que Jesús se habia aplicado a si mismo el titulo de esposo, atribuido a Dios por los profetas.

A medida que la comunidad apostólica se incrementa y consolida, se ve cómo florece toda una pastoral y una espiritualidad familiar. Los textos más significativos al respecto son los de las cartas a los Colosenses y a los Efesios, En ellos se evidencian las dos relaciones fundamentales que constituyen la familia: la relación marido-mujer y la relación padres-hijos. A propósito del primero, el Apóstol escribe: "Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor.. Como la Iglesia está sumisa a Cristo, asi también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó ala Iglesia y se entregó a si mismo por ella”.

Pablo recomienda al marido que "ame" a su mujer (y esto nos parece normal), pero despues recomienda a la mujer que sea "sumisa" al marido, y esto, en una sociedad fuertemente (y con justicia) consciente dela igualdad de sexos, parece inaceptable. Sobre este punto san Pablo está, al menos en parte, condicionado por las costumbres de su tiempo. La dificultad, en cambio, se redimensiona si se tiene en cuenta la frase inicial del texto: "Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo", que establece una reciprocidad en la sumisión como en el amor.

A propósito de la relación entre padres e hijos, Pablo recalca los consejos tradicionales de la literatura sapiencial:

"Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre (Pr 6, 20), tal es el primer mandamiento, que lleva consigo una promesa: Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor" (Ef 6, 1-4).

Las Cartas Pastorales, y especialmente la Carta a Tito, ofrecerán reglas detalladas para cada categoria de personas: las mujeres, los maridos, obispos y presbiteros, los ancianos, los jóvenes, las viudas, los dueños, los esclavos (Cf. Tt 2, 1-9). Tambien los esclavos formaban parte de hecho de la familia, en la concepción amplia que se tenía de ella. Igualmente en la Iglesia de los origenes, el ideal del matrimonio que vuelve a proponer Jesús no se realizará sin sombras ni resistencias. Aparte del caso de incesto de Corinto (1 Co 8, 1 ss), lo testimonia la necesidad que sienten los apóstoles de insistir en este aspecto de la vida cristiana. Pero en conjunto los cristianos presentaron al mundo un-modelo familiar nuevo que se reveló como uno de los factores principales de evangelización.

El autor de la Carta a Diogneto, en el siglo Il, dice que los cristianos "se casan como todos y tienen hijos, pero no tiran a los recién nacidos; tienen en común la mesa, pero no el lecho" (V, 6-7). En sus Apologías, Justino traza un razonamiento que los cristianos de hoy deberíamos poder hacer nuestro en el dialogo con las autoridades políticas, Dice en sustancia los siguiente: Vosotros, emperadores romanos, multiplicáis las leyes sobre la familia, pero se muestran ineficaces para frenar su disolución; venid a ver nuestras familias y os convencereis de que los cristianos son vuestros mejores aliados en la reforma de la sociedad, no vuestros enemigos. Al final, después de tres siglos de persecución, el imperio, como se sabe, acogió en la propia legislación el modelo cristiano de familia.


III PARTE
Qué nos dice hoy la enseñanza bíblica

La relectura de la Biblia en nuestra segunda etapa de la misión, no es de exégetas, sino de agentes pastorales en el ámbito de la familia, no se puede limitar a una simple reproposición del dato revelado, sino que debe poder iluminar los problemas actuales. "La Escritura -decía san Gregorio Magno- crece con quien la lee" (cum legentibus crescit); revela implicaciones nuevas a medida que se le plantean cuestiones nuevas. Y hoy, cuestiones o provocaciones nuevas hay muchas.

1. EI ideal bíblico contestado
Nos hallamos ante una contestación aparentemente global del proyecto bíblico sobre sexualidad, matrimonio y familia. ¿Cómo comportarnos frente a este fenómeno?

El primer error que hay que evitar, en mi opinión, es el de pasar todo el tiempo rebatiendo las teorías contrarias, acabando por darles más importancia de la que merecen. Ya Pseudo-Dionisio el Areopagita observaba cómo la proposición de la propia verdad es siempre más eficaz que la confutación de los errores ajenos. Otro error consistiría en dirigir todo hacia leyes del Estado para defender los valores cristianos. Los primeros cristianos, como hemos visto, con sus costumbres cambiaron las leyes del Estado; no podemos esperar hoy en cambiar las costumbres con las leyes del Estado. El Concilio inauguró un nuevo metodo, que es de diálogo, no de enfrentamiento con el mundo; un método que no excluye siquiera la autocrítica. En un texto suyo, dijo que la Iglesia es capaz de sacar provecho hasta de las críticas de quien la combate. Creo que debemos aplicar este método también en la discusión de los problemas del matrimonio y de la familia, como hizo ya en su tiempo la Gaudium et spes.

Aplicar este método de diálogo significa procurar ver si en el fondo incluso de las contestaciones más radicales existe una instancia positiva que hay que acoger. Es el antiguo método paulino de examinar todo y quedarse con lo que es bueno (Cf. 1 Ts 5,21). Así ocurrió con el marxismo que impulsó a la Iglesia a desarrollar una doctrina social propia, y podria suceder igualmente con la revolución “de género", que presenta no pocas analogías con el marxismo y está probablemente destinada al mismo final.

La critica al modelo tradicional de matrimonio y de familia que ha conducido a las actuales, inaceptables, propuestas del “deconstructivismo” o “destrucción estructural” de la familia, comenzó con la Ilustración y el Romanticismo. Con intenciones diferentes, estos dos movimientos se expresaron contra el matrimonio tradicional, contemplado exclusivamente en sus "fines" objetivos: la prole, la sociedad, la Iglesia, y demasiado poco en sí mismo: en su valor subjetivo e interpersonal, Todo se pedia a los futuros esposos, excepto que se amaran y se eligieran libremente entre sí. A tal modelo se opuso el matrimonio como pacto (Ilustración) y como comunión de amor (Romanticismo) entre los esposos.

Pero esta critica se orienta en el sentido originario de la Biblia, ¡no contra ella! El Concilio Vaticano Il recibió esta instancia cuando reconoció como bien igualmente primario del matrimonio el mutuo amor y la ayuda entre los cónyuges. Juan Pablo Il, en una catequesis de los miércoles, decia: "El cuerpo humano, con su sexo, y su masculinidad y feminidad   es no sólo fuente de fecundidad y de procreación, como en todo el orden natural, sino que encierra desde el principio el atributo esponsal, o bien, de expresar el amor: ese amor precisamente en el que el hombre-persona se convierte en don y, mediante este don, realiza el sentido mismo de su ser y existir”. En su encíclica "Deus caritas est", el Papa Benedicto XVI ha ido más allá, escribiendo cosas profundas y nuevas a propósito del eros en el matrimonio y en las relaciones mismas entre Dios y el hombre. "Esta estrecha relación entre eros y matrimonio que presenta la Biblia no tiene prácticamente paralelo alguno en la literatura fuera de ella”.

La reacción insólitamente positiva a esta encíclica del Papa demuestra hasta que punto una presentación valiente de la verdad cristiana es más productiva que la confutación del error contrario, aunque esta también deberá hallar espacio, a su tiempo y en su lugar.

Nosotros estamos lejos de aceptar las consecuencias que algunos sacan hoy de estas premisas: por ejemplo, que baste con cualquier tipo de eros para constituir un matrimonio, incluido aquel entre personas del mismo sexo; pero este rechazo adquiere otra fuerza y credibilidad si se une al reconocimiento de la bondad de fondo de la instancia e igualmente a una sana autocrítica.

No podemos en efecto silenciar la contribución que los cristianos dieron a la formación de aquella visión puramente objetivista del matrimonio. La autoridad de Agustín, reforzada en este punto por Tomás de Aquino, acabó por arrojar una luz negativa sobre la unión carnal de los cónyuges, considerada el medio de transmisión del pecado original y no privada, ella misma, de pecado "al menos veniaI". Según el doctor de Hipona, los cónyuges debían acudir al acto conyugal con disgusto y sólo porque no había otro modo de dar ciudadanos al Estado y miembros ala Iglesia.

Otra instancia que podemos hacer nuestra es la igual dignidad de la mujer en el matrimonio. Como hemos visto, está en el corazón mismo del proyecto originario de Dios y del pensamiento de Cristo, pero casi siempre ha sido desatendida. La Palabra de Dios a Eva: "Hacia tu marido ira tu apetencia, y el te dominará" tuvo una trágica realización en la historia.

En los representantes de la llamada "Revolución de Género", esta instancia ha llevado a propuestas desquiciadas, como la de abolir la distinción de sexos y sustituirla con la más elástica y subjetiva distinción de "géneros" (masculino, femenino, variable), o la de liberar a la mujer de la "esclavitud de la maternidad" proveyendo de otros modos, inventados por el hombre, a la producción de hijos, (¡No se entiende quien tendría mas interes o deseo,
llegados este punto, de tener hijos!).

Precisamente la elección del diálogo y de la autocrítica nos da derecho a denunciar estos proyectos como "inhumanos", o sea, contarios no sólo a la voluntad de Dios, sino también al bien de la humanidad. Traducidos a su practica a gran escala, conducirian a daños imprevisibles. La novela y la pelicula "La isla del Dr. Moreau" (The Island of Dr. Moreau) de H, G. Wells, podria revelare trágicamente profética, esta vez no sólo entre animales, sino también entre seres humanos.

Nuestra unica esperanza es que el sentido común de la gente, unido al "deseo" del otro sexo, a la necesidad de maternidad y de paternidad que Dios ha inscrito en la naturaleza humana, resistan a estos intentos de sustituir a Dios, dictados más por atrasados sentimientos de culpa del hombre que por un genuino respeto y amor por la mujer. (¡Quienes proponen estas teorias son casi exclusivamente los hombresl).

2. Un ideal que hay que redescubrir
No menos importante que la tarea de defender el ideal bíblico del matrimonio y de la familia es la tarea de redescubrirlo y vivirlo en plenitud por parte de los cristianos, de manera que se vuelva a proponer al mundo con los hechos, más que con las palabras. Leamos hoy el relato de la creación del hombre y de la mujer a la luz de la revelación de la Trinidad. Bajo esta luz, la frase: "Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó", revela por fin su significado, que había sido enigmático e incierto antes de Cristo, ¿Qué relación puede haber entre ser "a imagen de Dios" y ser "macho y hembra"'? El Dios bíblico carece de connotaciones sexuales; no es ni varón ni mujer.

La semejanza consiste en esto. Dios es amor y el amor exige comunión, intercambio interpersonal; requiere que haya un "yo" y un "tú". No existe amor que no sea amor por alguien; donde no hay más que un sujeto no puede haber amor, sino sólo egoísmo o narcisismo. Allí donde Dios es concebido como Ley o como Potencia absoluta, no hay necesidad de una pluralidad de personas (¡el poder se puede ejercer también solosl). El Dios revelado por Jesucristo, siendo amor, es único y solo, pero no es solitario; es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas.

Dos personas que se aman -y el caso del hombre y la mujer en el matrimonio es el más fuerte- reproducen algo de lo que ocurre en la Trinidad. Allí dos personas -el Padre y el Hijo-, amandose, producen ("exhalan") el Espíritu que es el amor que les une. Alguien ha definido el Espiritu Santo como el "Nosotros" divino, esto es, no la "tercera persona de la Trinidad", sino la primera persona pluralg. En esto precisamente la pareja humana es imagen de Dios. Marido y mujer son en efecto una carne sola, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. En la pareja se reconcilian entre sí unidad y diversidad, Los esposos están uno frente al otro como un "yo" y un "tú", y estan frente al resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un "nosotros", casi como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. "Nosotros", o sea, "tu madre y yo", "tu padre y yo".

En esta luz se descubre el sentido profundo del mensaje de los profetas acerca del matrimonio humano, que por lo tanto es símbolo y reflejo de otro amor, el de Dios por su pueblo. Esto no significaba sobrecargar de un significado místico una realidad puramente mundana. No era cuestión sólo de simbolismo; era más bien revelar el verdadero rostro y el objetivo último de la creación del hombre varón y mujer: el de salir del propio aislamiento y "egoísmo", abrirse al otro y, a través del éxtasis temporal de la unión carnal, elevarse al deseo del amor y dela alegria sin fin.

¿Cuál es la causa de la inconclusión y de la insatisfacción que deja la unión sexual, dentro y fuera del matrimonio? ¿Por qué este impulso cae siempre sobre si mismo y por que esta promesa de infinito y de eterno resulta siempre decepcionada? Los antiguos acuñaron un dicho que plasma esta realidad: "Post coitum animal triste": como cualquier otro animal, el hombre después de la unión carnal está triste. A esta frustración se busca un remedio que no hace mas que acrecentarla. En lugar de modificar la calidad del acto, se aumenta su cantidad, pasando de un partner a otro. Se llega así al estrago del don de Dios de la sexualidad, en marcha en la cultura y en la sociedad de hoy.

¿Queremos de una buena vez, como cristianos, buscar una explicación a esta devastadora disfunción? La explicación es que la unión sexual no se vive en el modo y con la intención pretendida por Dios. Este objetivo era que, a través de este éxtasis y fusión de amor, el hombre y la mujer se elevaran al deseo y tuvieran una cierta pregustación del amor infinito; recordaran de dónde venían y a dónde se dirigían.

El pecado, empezando por el de los bíblicos Adan y Eva, ha atravesado este proyecto, ha "profanaclo" ese gesto, o sea, lo ha despojado de su valor religioso. Ha hecho de él un gesto que es fin en sí mismo, concluso en sí mismo, y por ello "insatisfactorio". El símbolo ha sido desgajado de la realidad simbolizada, privado de su dinamismo intrínseco y por lo tanto mutilado. Jamás como en este caso se experimenta la verdad del dicho de Agustín: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti".

Incluso parejas creyentes tampoco llegan a reencontrar -a veces más que las otras- esa riqueza de significado inicial de la unión sexual a causa de la idea de concupiscencia y de pecado original asociada a tal acto durante siglos. Sólo en el testimonio de algunas parejas que han tenido la experiencia renovadora del Espíritu Santo y viven la vida cristiana carismáticamente se encuentra algo de aquel significado original del acto conyugal. Aquellas han confiado con estupor -a parejas de amigos o al sacerdote- que se unen alabando a Dios en voz alta, o incluso cantando en lenguas. Era una experiencia real de presencia de Dios.

Se comprende por qué sólo en el Espiritu Santo es posible reencontrar esta plenitud de la vocación matrimonial. El acto constitutivo del matrimonio es la donación recíproca, hacer don del propio cuerpo (o bien, en el lenguaje bíblico, de todo uno mismo) al cónyuge. AI ser el sacramento del don, el matrimonio es, por su naturaleza, un sacramento abierto a la acción del Espíritu Santo que es por excelencia el Don, o mejor, la Donación recíproca del Padre y del Hijo. Es la presencia santificadora del Espíritu aquello que hace del matrimonio un sacramento no sólo celebrado, sino vivido. Dar espacio a Cristo en la vida de pareja es el secreto para acceder a estos esplendores del matrimonio cristiano. De hecho es de Él de quien viene el Espiritu Santo que hace nuevas todas las cosas. Un libro del obispo Fulton Sheen, popular en los años cincuenta, lnculcaba todo esto en su título: "Tres para casarse"10. No hay que tener miedo de proponer a algunas parejas de futuros esposos cristianos, particularmente preparadas, una meta altísima: la de orar un poco juntos la noche de bodas, como Tobías y Sara, y después dar a Dios Padre la alegría de ver de nuevo realizado, gracias a Cristo, su proyecto inicial, cuando Adán y Eva estaban desnudos uno frente al otro y ambos ante Dios, y no se avergonzaban.

Termino con algunas palabras tomadas, una vez más, de El zapato de raso de CIaudel. Se trata de un diálogo entre la protagonista femenina del drama, que combate entre el miedo y el deseo de rendirse al amor, y su ángel custodio:

- Entonces, ¿está permitido este amor de las criaturas, una hacia otra? ¿Dios no tiene celos?
- ¿Cómo podria estar celoso de lo que ha hecho Él mismo?
- Pero el hombre, en brazos de la mujer, olvida a Dios...
- ¿Se le olvida estando con Él y siendo asociados al misterio de su creación?11.


ANEXO 1
BREVE DOCTRINA DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA
PARA LA TUTELA Y RENOVACION DE LA FAMILIA

De todos es conocido que la familia se origina en la alianza matrimonial, por lo cual el varón y la mujer se unen para toda la vida con amor exclusivo y fiel. El Matrimonio válido es indisoluble, pues la familia es obra del Creador que los creó varón y mujer y les mandó que se amaran y fueran no dos, sino una sola cosa. Cristo afianzó la alianza matrimonial prohibiendo el divorcio y recordando la intención primera del Creador: “Lo que Dios ha unido no lo ha de separar el hombre". En la misma familia nace la vida humana y se le acoge responsable y generosamente, por eso la familia es el santuario de la vida, servidora de la vida, comunidad de vida y amor en la que todo es gratuidad. Es patrimonio de la humanidad y la célula viva e la Iglesia y de la sociedad.

El Siervo de Dios, Juan Pablo Il, se expresa así de la familia: “Es el vehículo privilegiado para la trasmisión de aquellos valores religiosos y culturales que ayudan a la persona a adquirir su propia identidad. Fundada en el amor y abierta al don de la vida, la familia lleva consigo el porvenir de la sociedad. Su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz".

Ante la incomunicación y disociación familiar, y el progresivo debilitamiento de los lazos familiares, debe renovarse la visión cristiana de la familia: “La criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con los otros y con Dios".

La incomunicación se registra también en el terreno religioso. Decrece en muchas familias la trasmisión de la fe y de las vivencias religiosas, la participación en la Eucaristía dominical queda a merced del deseo o el gusto personal. Están desapareciendo las prácticas religiosas en común. La aceptación y celebración del Matrimonio -que es sacramento-, se dilata o se fevade por diversas razones.

Los miembros de las familias gozan de poco tiempo para convivir y compartir, ya que, por las condiciones de trabajo, se imponen prolongadas ausencias del hogar o la televisión impide el diálogo. Las familias que emigran, sobre todo fuera del país, empujadas por los problemas económicos, sufren el desarraigo social y cultural que provoca serias dificultades para la estabilidad de la pareja o para la relación afectiva entre padres e hijos.

Con el afán de mantener un estricto control natal, se han adoptado diversos instrumentos, a saber: feminismo radicalizado, amplia difusión de la mal llamada “salud reproductiva", que en realidad es anti-reproductiva, la educación sexual permisiva en las escuelas, la repartición y promoción amplia de preservativos y anticonceptivos, ofrecimiento gratuito de la esterilización y aborto, el divorcio exprés y la presión para equiparar las uniones de personas del mismo sexo y de sus pretendidos derechos al Matrimonio verdadero.

Todo esto se presenta como un signo de progreso y conquista de la libertad, mientras se señalan como enemigas de la libertad y del progreso las posiciones incondicionales a favor de la vida.


ANEXO 2
LA FAMILIA EN EL DOCUMENTO DE APARECIDA
  • La familia es el lugar donde nació y se acogió nuestra vida (DI 5 V CELAM), El Dios de la vida nos compartió su vida en nuestra familia. No nos abortaron, si hemos llegado hasta aquí es porque alguien se arriesgó a darnos a luz, nos alimento, nos protegió, nos acogió. Dios quiso que naciéramos y nacimos...en nuestra familia, no en una maceta, y eso hay que reconocerlo.
  • La familia es el valor más querido de nuestros pueblos (DA 435) y sin duda ese valor lo tenemos gravado en nuestra mente y corazón. Dios nos ha dado el sentido de pertenencia a una familia, tan es así que se sufre cuando no se tiene o cuando se tiene mal. La familia sigue siendo un referente de identidad, de descanso de amor.
  • Dios nos ha enseñado a amar como hombres o como mujeres en familia (DA 116) en la familia nos reconocemos con las características que tenemos distintas a la de los demás, la familia en cierto sentido nos regula e impulsa a ofrecer nuestra feminidad o virilidad al mundo. En este sentido, muchas personas se han confundido, precisamente porque en su familia algo pasó.
  • La familia se convierte para nosotros en escuela de fe (DA 118, 302) y en el primer lugar de iniciación cristiana (DA 302): Dios nos enseña a conocerlo en familia, en ella ofrecimos nuestras primeras oraciones, nuestros primeros signos de fe, amor y respeto a Dios, y en la economia de salvación divina Dios ha salido a nuestro encuentro (DA 115), escuchando nuestras humildes manifestaciones de amor a El y
    ofreciéndonos su gracia en los sacramentos a los que nuestra familia nos acercó: Bautismo, Eucaristía y Confirmación. La misma familia nos invita a vivir, de diversos modos, el sacramento del Matrimonio, pues en ella crecieron las semillas de vocación que conducen al sacramento de la consagración. Al final de la vida, es la familia quien procura al sacerdote que nos prepara para el encuentro definitivo con Dios misericordioso.
  • Dios nos quiso personas que viven en relación con más personas en un ambiente de valores humanos y cívicos (di 5 V CELAM), y en esa convivencia conocimos a los amigos que nos hacen el bien, a la mujer o el hombre que se volvió nuestra vida, al maestro que nos acercó a la ciencia, a los compañeros que nos enseñaron a trabajar o nos motivan a estudiar, a los vecinos que nos enseñan a vivir en paz, a los clientes de los cuales dependemos, etc. ¿No son estas pruebas enormes d que Dios sale a nuestro encuentro en cada persona? ¿Verdad que nuestra familia tuvo mucho que ver?
  • La familia manifiesta el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia (Col. 1, 24), es la primera y más básica comunidad eclesial (DA 204). Dios nos prepara en nuestra familia para comenzar a vivir las prendas de la gloria futura ofrecidas, ya desde ahora a la comunidad eclesial.

Sirvan estas consideraciones para crear condiciones que nos lleven a ubicarnos en nuestras familias de otro modo y con otras actitudes, adquiriendo una conciencia que permita ser actores, en vez de ser simples espectadores que lo sufren y lo padecen todo. Recordemos que Dios comenzó la creación con una familia, Cristo quiso venir a la tierra para la redención en el seno de una familia y dio inicio a su vida pública con un milagro llevado a cabo en el momento de la celebración de un Matrimonio, es decir, en el origen de una familia en Cana. Hoy la acción de Dios se sigue dando en nuestras familias, cualquiera que sea su situación y composición, basta con abrir los ojos de la fe y comenzar a verlo.

"El nombre de la Virgen era María"
Quinta Catequesis


CATEQUESIS SOBRE LA FAMILIA

TEMA 1
“DIOS SALE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE CON UN PROYECTO DE VIDA EN CRISTO"

Objetivo: Crear en los participantes las motivaciones de conversión para fundar su proyecto de vida persona/ y familiar en Cristo, como único Camino, Verdad y Vida.

Notas pedagógicas:

  • Crear un ambiente de acogida para todos los participantes e incentivar el interés desde este primer momento, en un lugar sobresaliente la Biblia, abierta en el texto de Lucas 24, 13-35.
  • Colocar una imagen de Jesús, una silueta de México y un camino,
  • Elaborar papeletas para pegar en la imagen de México.

Oración inicial:
Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret. Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine el amor, la paz y la alegria.

Que sea profundamente contemplativo, intensamente eucaristico y vibrante con alegría. Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor. Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia, especialmente en los momentos de angustia.

Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayudanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.

Haz que nos amemos más y más unos a otros cada dia como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.

Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa.

lnmaculado Corazón de Maria, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guíadnos y protegednos. Amén. (Madre Teresa de Calcuta).

1) Ver con los ojos del Padre.

Ante las diferentes circunstancias que presenta el mundo actual, como los profundos y acelerados cambios en nuestra sociedad, podemos percibir con incertidumbre el rumbo que va tomando la sociedad y la familia.

Hay diferentes caminos y propuestas a las preocupaciones de nuestro tiempo. La pérdida del sentido de Dios indudablemente nos lleva al desprecio por la vida con las fatales consecuencias fácilmente detectables por todos. La situación económica que deteriora la calidad de vida de las familias, la violencia generalizada que crea miedo e incertidumbre, la desconfianza en las personas e instituciones, la promoción de anti-valores que confunden a la sociedad, etc.

Cuando el hombre crea una ruptura con Dios por el pecado, rompe consigo mismo y con la creación, transformando el entorno y la idea original de Dios de la armonia y felicidad para todos.

Las soluciones o “caminos” que el mundo ofrece resultan ser, con bastante frecuencia, vias rápidas pero ineficaces para llenar los anhelos del hombre ante la pérdida del sentido de Dios, aumenta la oferta en el mercado de la fe, con opciones seudo-religiosas, Light y sin compromiso.

Para muchos, la norma de vida ya no es el conjunto de los criterios del Evangelio, lo que trae como consecuencia que cada quien establezca sus propias reglas subjetivas de vida, y a veces contrarias al proyecto salvador de Cristo.

Esto podría parecer un panorama desolador en el que el hombre busca necesariamente un camino, una salida, una solución, algo en qué sostenerse o “alguien” en quien confiar. Muchas veces esta necesidad puede llevarnos a recorrer caminos diversos y equivocados en la pretensión desesperada por encontrar alivio a estas situaciones; y en esas circunstancias no seria rara la aparición de “falsos mesianismos" e ideologías que pretenden ofrecer la fórmula secreta e inmediata para dar el salto hacia la certidumbre que tanto se anhela, pero creando nuevos ídolos, que más tarde nos esclavizan.

Quizá por eso, al descubrir que ninguna fórmula tiene la solución verdadera y completa que nos habían prometido, volvemos a recorrer el mismo camino de la desesperanza y la incertidumbre.

Se sugiere colocar unas papeletas con algunos letreros con las principales preocupaciones de nuestra sociedad, y junto a ellas colocar los falsos caminos o soluciones en los que incurrimos como respuesta inmediata.

Problema >>> Falso Camino o Falsa Solución

Diálogo en grupo o en familia:

  • ¿Cuáles son las principales preocupaciones de los esposos y cuáles son las soluciones evangélicas que toman?
  • ¿Cuáles son las principales preocupaciones de los hijos?

2) Juzgar con los criterios del Hijo

Mientras el pueblo elegido camina hacia la tierra prometida, experimenta diversas tentaciones y circunstancias en las que cree que la presencia y la protección del Dios de Israel es insuficiente y es fácilmente seducido por el espejismo de la idolatría como solución inmediata para sus problemas actuales.

La desilusión llegaría tarde o temprano, trayendo como consecuencia el descubrimiento, una y otra vez, de que sólo el único Dios verdadero puede dar respuesta a sus inquietudes.

“Dios Padre sale de sí, por así decirlo, para llamarnos a participar de su vida y de su gloria. Mediante Israel, pueblo que hace suyo, Dios nos revela su proyecto de vida. Cada vez que Israel buscó y necesitó a su Dios, sobre todo en las desgracias nacionales. tuvo una singular experiencia de comunión con El, quien lo hacia participe de su verdad, su vida y su santidad. Por ello, no demoró en testimoniar que su Dios - a diferencia de los ídolos - es el “Dios vivo" (Dt 5,26) que lo libera de los opresores (Cf. Ex 3,7-10), que perdona incansablemente (Cf. Ex 34, 6; Eclo 2, 11) y que restituye la salvación perdida cuando el pueblo, envuelto 'en las redes de la muerte' (Sal 116, 3), se dirige a Él suplicante (Cf. Is 38, 16)".

De este Dios -que es su Padre- Jesús afirmará que “no es un Dios de muertos, sino de vivos” (Mc 12, 27). Dios mismo se acerca al hombre y se lo encuentra para reanimarlo y ponerlo en otra perspectiva diferente, más amplia. Dios lo nace partícipe de su proyecto.

Leer Lucas 24, 13-35

  • ¿Qué desanima a los discípulos cuando van de regreso?
  • ¿Qué diferencias encuentras en los discipu_Ios antes y después de encontrarse con
    Jesús?
  • ¿Cómo cambian los planes y proyectos de los discípulos después de encontrarse con Él?

3) Actuar bajo el impulso del Espiritu Santo

Es necesario que los cristianos experimenten que no siguen a un personaje de la historia pasada, sino a Cristo vivo, presente en el hoy y el ahora de sus vidas. El es el viviente que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta, entrando en nuestras casas y permaneciendo en ellas, alimentándonos con el Pan que da la vida.

Dios mismo sale a nuestro encuentro, para caminar con nosotros, para invitarnos a caminar su senda. Nadie que se ha encontrado verdaderamente con Cristo puede seguir caminando por la vida como si nada hubiera pasado. “La conversión es el primer fruto del encuentro con Jesús. Tal encuentro se hace tan profundo que implica toda la vida, pues se acepta a Cristo en toda la existencia cristiana como Camino, Verdad y Vida (Cf, Jn 14,16), asimilando los valores evangélicos en orden a la conversión personal".

Esto es, caminar con Jesús, o mejor dicho, dejar que Jesús camine camine con nosotros; dejarse encontrar. Hacer del proyecto de Jesús nuestro propio proyecto de vida, que es un proyecto de conversión que necesariamente nos lleve a vivir la santidad. El ser amados por Dios nos llena de alegria. El amor humano encuentra su plenitud cuando participa del amor divino, del amor de Jesús que se entrega solidariamente por nosotros en su amor pleno hasta el fin (Cf. Jn 13, 1; 15,9). Esa es la manera como Jesús se encuentra con nosotros y lo manifiesta más claramente en el don de la familia, pues ahí en su seno, la persona descubre los motivos y el camino para pertenecer a la familia de Dios. De ella recibimos la vida, la primera experiencia del amor y de la fe.

Como último momento, antes de pasar a la celebración, conviene repartir entre los participantes otras papeletas en blanco donde anotarán sus compromisos y proyectos para su familia, y luego depositarla junto a la Imagen de Jesús.

4) Celebrar

En ambiente de oración se coloca la imagen de Jesús junto al camino y se depositan las papeletas de los participantes al pie de la Imagen.

Se concluye con el canto “Tu has venido a la orilla”.

TEMA 2
“LUGAR DE ENCUENTRO CON JESUCRISTO VIVO: LA FAMILIA"

Objetivo: Que la familia tome conciencia de la necesidad de/ encuentro con Jesucristo vivo, que los //eve a un constante proceso de conversión personal y fami/¡an para transformarse
en discípula y misionera.

Notas pedagógicas:

  • Crear un ambiente de acogida para todos los participantes, especialmente para los que asisten por primera vez.
  • En un lugar sobresaliente, la Biblia abierta en el texto de Juan 14, 6-7,1 11-16.
  • Colocar el cirio encendido y una Imagen de la Sagrada Familia.

Oración inicial:

Quédate con nosotros, Señor, acompáñanos aunque no siempre hayamos sabido reconocerte. Quédate con nosotros, porque en torno a nosotros se van haciendo más densas las sombras, y Tú eres la luz; en nuestros corazones se insinúa la desesperanza, y Tú los haces arder con la certeza de la Pascua. Estamos cansados del camino, pero Tú nos confortas en la fracción del pan para anunciar a nuestros hermanos que en verdad Tú has resucitado y que nos has dado la misión de ser testigos de tu resurrección.

Quédate con nosotros, Señor, cuando en torno a nuestra fe católica surgen las nieblas de la duda, del cansancio o de la dificultad: Tú que eres la verdad misma como revelador del Padre, ilumina nuestras mentes con tu Palabra; ayúdanos a sentir la belleza de creer en Ti.

Quédate en nuestras familias, ilumínalas en sus dudas, sostenlas en sus dificultades, consuélalas en sus sufrimientos y en la fatiga de cada día, cuando en torno a ellas se acumulan sombras que amenazan su unidad y su naturaleza. Tú que eres la vida, quédate en nuestros hogares, para que sigan siendo nidos donde nazca la vida humana abundante y generosamente, donde se acoja, se ame, se respete la vida desde su concepción hasta su término natural.

Quédate, Señor, con nuestros niños y con nuestros jóvenes, que son la esperanza y la riqueza de nuestro país, protégelos de tantas insidias que atentan contra su inocencia y contra sus legítimas esperanzas. ¡Oh Buen Pastor, quédate con nuestros ancianos y con nuestros enfermos! ¡Fortalece a todos en su fe para que sean cristianos y familias, discípulas y misioneras! (DI 6 V CELAM).

1) Ver con los ojos del Padre

A pesar del intenso trabajo pastoral de la Iglesia, en nuestra Diócesis de Ciudad Obregón, entre las muchas prioridades pastorales, se ha elegido a la familia, porque en ella está el remedio, si se responde a su vocación, ya que la familia es la célula de la sociedad y la “pequeña iglesia domestica", que incluye a todos: a los esposos, padres, hijos y a los ancianos... el número de católicos ha disminuido. Se debilita la recepción de los sacramentos, especialmente del Matrimonio, la Reconciliación y el Bautismo. Ha sido débil el compromiso evangelizador y misionero en las comunidades eclesiales y de las familias.

Encontraremos cada vez más familias divididas por diversas circunstancias y situaciones, que dejan entrever que no ha habido un encuentro con Jesucristo. Asciende la ignorancia religiosa. En definitiva urge un encuentro con Jesucristo, quien es el fundamento del discipulado y de la misión, para dar vida a nuestras familias.

Por el encuentro con Jesucristo sabemos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. El encuentro vital con el Señor nos introduce en las dimensiones más profundas de la vida. El encuentro con el Maestro nos impulsa a vivir un proceso de formación y crecimiento. El mejor servicio que podemos hacer al mundo contemporáneo y a cada familia es dar testimonio de Jesucristo y anunciarlo vivo y presente.

Estamos convencidos de que sólo Él puede dar cumplimiento a los anhelos más hondos y más nobles que abriga nuestro ser. El encuentro con Jesucristo nos lleva a una conversión personal, asumiendo actitudes nuevas en nuestra familia.

Diálogo en grupo o en familia:

  • ¿Cómo se da el encuentro con Jesucristo en mi familia?
  • ¿Por qué decimos que el encuentro con Jesucristo vivo nos permite saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos?
  • ¿Qué podemos hacer para revalorizar la iniciación cristiana y sus sacramentos: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía?
  • ¿Por qué algunos bautizados abandonan desilusionados nuestras comunidades?
  • ¿Qué les ofrecen otros ru os reli ¡osos ue no encuentran entre nosotros?

2) Juzgar con los criterios del Hijo

Lectura Bíblica: Juan 14, 6-7,11-16

Les dice Jesús: “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por mí. Si me conocieran, conocerian también a mi Padre. Desde ahora lo conocen, pues ya lo han visto”.

“Deben creerme cuando afirmo que Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no creen a mis palabras crean al menos en las obras que hago. Les aseguro que el que cree en mi hará también las obras que Yo hago, e incluso otras mayores, porque Yo me voy al Padre. En efecto, cualquier cosa 'que pidan en mi nombre lo hará, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Les concederé todo lo que pidan en mi nombre. Si me aman obedecerán mis mandamientos".

Palabra del Señor.

Diálogo en grupo o en familia:

  • ¿Qué nos dice el texto?
  • ¿Qué me dice el texto a mi y que implicaciones tiene en mi vida personal y familiar?

En la familia se vive el encuentro con Jesucristo, pues es una comunidad íntima de vida y de amor, que se funda en el sacramento del Matrimonio. En efecto, el Matrimonio es un encuentro permanente con Cristo donde Él transforma a la pareja humana y ésta, a su vez, responde a su llamado. Y los esposos, al fundar una familia, por el mismo sacramento matrimonial se vuelven sacramentalmente signo de Cristo, el uno para el otro, en forma exclusiva y plena, de tal manera que, actuando en persona de Cristo, son mutuamente origen y causa de santificación y de encuentro con Dios y, por tanto, de salvación. Con su testimonio ante los demás, particularmente a sus hijos, son un signo vivo del amor de Cristo por su Iglesia y de la fidelidad de la iglesia hacia su Señor.

¿Cuáles son los lugares donde podemos encontrar a Jesús para iniciar un autentico camino de conversión, comunión y solidaridad, y ser discípulos y misioneros suyos? El encuentro con Jesucristo se realiza en la fe recibida y vivida en el seno de la Iglesia.

Encontramos a Jesús en la Sagrada Escritura, Palabra de Dios, leída a la luz de la Tradición. Por la Liturgia, Cristo, nuestro Redentor y Sumo Sacerdote, continúa en su Iglesia: con la liturgia, y por ella, sigue la obra de nuestra redención. Presente en el sacerdote que renueva en el altar del sacrificio de Cristo en la Cruz, en las especies consagradas del pan y del vino, en los sacramentos, en la proclamación de la Palabra de Dios, en la iglesia que suplica y canta himnos.

La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. luz que orienta su vida. Siempre que participamos en la Eucaristía tenemos un encuentro intimo con Jesús. Está en el sacramento de la Reconciliación, en el cual nos otorga su misericordia a traves de su perdón. La oración cristiana es el lugar donde se cultiva una profunda relación de amistad con Jesucristo y donde se descubre cuál es la voluntad del Padre. En cada hombre resplandece el rostro de Cristo. Sobretodo se identifica con los pequeños, los pobres, afligidos y enfermos.

La familia cristiana es uno de los lugares privilegiados donde los hijos pueden aprender a conocer y amar a Jesucristo, desde los primero años de su vida. Este encuentro lo realizan sus padres, transmitiendo la fe a sus hijos con su participacion alegre en los sacramentos, dando testimonio a los hijos de la importancia que tiene Dios en su vida, enseñando a sus hijos a orar, rezando en familia en las comidas, fomentando en los hijos la gratitud a Dios por los dones recibidos, acudiendo a Él en los momentos de dolor, participando en la Misa dominical con ellos, acompañandoles a recibir el sacramento de la Reconciliación, corrigiéndolos con el ejemplo de su vida cristiana y con su palabra.

3) Actuar bajo el impulso del Espiritu Santo

Si los esposos tienen conciencia clara de esta realidad que les confiere el sacramento del Matrimonio, propiciarán en los hijos y en toda la familia un continuo encuentro con Jesucristo vivo y darán vida a la familia y a la sociedad.

La familia es el lugar más propicio para el encuentro con Jesucristo y para la comunion de amor entre Dios y los hombres. En el hogar aprendemos las primeras oraciones. se fomenta la religiosidad popular, la devoción a los santos, aprendemos a escuchar Misa, se acerca a los hijos a los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Penitencia, Primera comunión. Pero urge profundizar y conocer más nuestra fe, pues muchas de las veces nuestro encuentro con Jesucristo en la familia puede resultar meramente casual y no permanente.

La respuesta cristiana ante los desafíos que debe afrontar la familia consiste en reforzar la confianza en el Señor. Qué bello es reunirse en familia para dejar que Dios hable al corazón de sus miembros a través de su Palabra viva y eficaz.

La familia de Nazaret ha de ser para nuestras familias y para nuestras comunidades objeto de oración constante y confiada, además de modelo de vida. Que nuestras familias recen a quienes forman la Sagrada Familia de Nazaret, y se dejen impactar por su paz, belleza y armonia; y ante esa magna casa de comunión con Dios, descubran la hermosísima misión de los hogares cristianos que ardientes en amor, fe y esperanza están llamados a dar testimonio de lo que es vivir en la luz y el calor de la ternura de Dios a un mundo que se encuentra sumido en la oscuridad de la cultura de la muerte, porque se viene escurriendo del abrigo del encuentro con el Señor.

4) Celebrar

  • Canto: “oracion por la Familia" (Padre Zezinho)
  • Oración final: Ninguno de los que te encontró en el camino, Jesús, volvió a quedar de la misma manera.

Mujeres yhombres, niños, adultos y jóvenes, enfermos y sanos, pobres y ricos, santos y pecadores, familias unidas y las desintegradasn. todos ellos fueron bendecidos por tu presencia y tu fiel amistad. Para todos los que te abrieron las puertas comenzó entonces un tiempo nuevo y mejor para sus vidas.

Con alegria volvemos a recordar, Señor, a todas esas personas que van apareciendo en los evangelios, con la expectativa de ser contados, también nosotros, en la lista. Tu vuelves a tocar a nuestra puerta. ¡Entra, Jesus, y quédate con nosotros! Amen.

“Sagrada Familia de Nazaret, ruega por nosotros"

TEMA 3
“EN LA FAMILIA, DIOS SALE A NUESTRO ENCUENTRO DE MANERA PRIVILEGIADA”

Objetivo: Que los participantes experimenten que Dios se ha manifestado y se sigue manifestando en su vida farniliar para seguir facilitando su obra.

Notas pedagógicas:

  • Conviene tener al frente imagenes de familias de distintos modos (grandes, pequeñas, ricas pobres etc), todas ellas con un signo de que estan abrazadas o unidas “por” o “en” Jesucristo.
  • En un lugar sobresaliente, la Biblia abierta en el texto de Col. 1,24.
  • Colocar el cirio encendido v una Imagen de la Sagrada Familia.

Oración inicial:

¡Oh Dios!, de quien procede toda relación familiar en el cielo y en la tierra. Padre, que eres amor y vida. haz due cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo Jesucristo. nacido de mujer, y mediante el Espiritu Santo, fuente de caridad divina. en verdadero lugar de encuentro contigo Trinidad Divina y en verdadero santuario de vida y de amor.

Haz que tu gracia guie los pensamientos y las obras de los padres hacia el bien de sus hijos Haz que las jovenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para la humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor que eres Tú.

Haz que el amor corroborado por tu gracia, infinita misericordia y los sacramentos. se demuestre mas fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis por la que a veces pasan nuestras familias.

Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la Iglesia en todas las naciones de la tierra pueda cumplir fructiferamente su mision en la familia y por medio de ella.

Tu eres la Vida, la Verdad y el Amor, en la unidad del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

1) Ver con los ojos del Padre

En este primer momento no se trata de ver una realidad externa a nosotros, los creyentes, sino vernos en nuestra realidad familiar de forma critica. El criterio para ver la realidad de nuestras familias sera la fe en el Dios creador y providente que nos llama a la salvación en Cristo.

En nuestros dias se dice que la familia está en crisis; ante esta creencia hemos de reconocer que, aunque la situación actual de la familia no es la misma que antes, la familia como tal no esta en crisis sino que está en crisis el modo de querer llevarla y reconocerle: el modelo tradicional de familia (papá, mamá e hijos) está a la baja, mientras que los nuevos "modos" de familia se imponen como modelos y van a la alza.

Dicho fenómeno es debido a varios factores (sociales, culturales, religiosos, económicos, etc), unos dados y promovidos desde dentro de   familia y otros que desdefuera terminan por modificarla. No es el caso hacer un estudios exhaustivo de los factores o causas podemos señalar algunos: el rol de la mujer ad intra y ad extra del circdìo familiar no es el mismo; la dificil situación económica obliga a optar por formar familias reducidas, motivados por la falsa creencia de que “Ia familia pequeña vive mejor", o aquella de tener “pocos hijos para darles mucho"; la apuesta por nuevos valores, sobre todo entre las jóvenes generaciones, termina por desajustar la vida familiar; debido a la inseguridad laboral, el espíritu de competitividad profesional y los deseos de un lugar donde vivir, las familias “comienzan” tarde gracias a la creencia del divorcio como única via de solución de conflictos, el Matrimonio “termina” temprano; reconocemos que la cultura de la muerte (aborto, eutanasia, etc.) es un golpe frontal a la familia; el llamado “mercado religioso" termina por ser un problema para las familias católicas que terminan muchas veces confunclidas en su fe y en su praxis, aceptando fenómenos como el eclectícismo religioso o, en palabras de Aparecida, el gris pragmatismo de la vida cristiana; no podemos dejar de lado la fuerte crisis de sentido y la degradación de lo humano vivida en nuestros dias. Como hemos mencionado, todos estos factores han influido para que la familia se recomponga. se reafirme de manera distinta o se "acomoda" para poder sotxevivir con las facturas dolorosas y las letras injustas que tienen que pagar sus miembros.

Tal vez muchos de los presentes experimenten que la vida familiar no les dice mucho, talvez no tienen la familia que les gustaría, tal vez algunos encuentran en su situación familiar el motivo de sus problemas psicológicos, existenciales o espirituales.

Otros están realmente dolidos por no haber contado con su familia cuando mas los necesitaron. En definitiva, experimentan que su familia NO es o NO ha sido el mejor lugar para encontrarse con Dios y por ello el binomio DIOS - FAMILIA parece irreconciliable, una quimera, una vana ilusión.

2) Juzgar con los criterios del Hijo

Para este momento hemos de recordar que el juicio que hacemos de la situación de las familias debe llevar una connotación ética, pues tratamos de discernir aquello que se opone al Evangelio y nos invita a la conversión.

Este apartado nos ha de llevar a dejar en claro que el lugar privilegiado donde Dios se encuentra con nosotros es nuestra propia familia, es el momento para presentar a la familia como una buena noticia (Cfr. Aparecida, 114-115). Ante el desencanto que muchos tienen por no encontrar a Dios en su familia, hemos de hacer ver que, a pesar de la condición o modo que tiene el propio circulo familiar, Dios se ha hecho y se hace presente en el.

De la mano de nuestros Obispos reunidos en Aparecida, presentamos las siguientes consideraciones sobre la familia:

  1. La familia es el lugar donde nació y se acogió nuestra vida (DI 5 V CELAM). El Dios de la vida nos compartió su vida en nuestra familia, No nos abortaron, si hemos llegado hasta aquí es porque alguien se arriesgo a darnos a luz, nos alimentó, nos protegió, nos acogió. Dios quiso que naciéramos y nacimos... en nuestra familia, no en una maceta, y eso hay que reconocerlo.
  2. La familia es el valor más querido de nuestros pueblos (DA 435) y sin duda ese valor lo tenemos grabado en nuestra mente y corazón. Dios nos ha dado el sentido de pertenencia a una familia, tan es asi que se sufre cuando no se tiene o cuando se tiene mal. La familia sigue siendo un referente de identidad, de descanso, de amor.
  3. Dios nos ha enseñado a amar como hombres o como mujeres en familia (DA 116). En la familia nos reconocemos con las caracteristicas que tenemos distintas a la de los demás, la familia en cierto sentido nos regula e impulsa a ofrecer nuestra femineidad o virilidad al mundo. En este sentido, muchas personas se han confundido, precisamente porque en su familia algo pasó.
  4. La familia se convierte para nosotros en escuela de fe (DA 118, 302) y en el primer lugar de iniciación cristiana (DA 302): Dios nos enseña a conocerlo en familia, en ella ofrecimos nuestras primeras oraciones, nuestros primeros signos de fe, amor y respeto a Dios, y en la economia de salvación divina Dios ha salido a nuestro encuentro (DA 115), escuchando nuestras humildes manifestaciones de amor a Él y ofreciéndonos su gracia en
    los sacramentos a los que nuestra familia nos acercó: Bautismo, Eucaristía y Confirmación. La misma familia nos invita a vivir, de diversos modos, el sacramento del Matrimonio, pues en ella crecieron las semillas de vocación que conducen al sacramento de la consagración. Al final de la vida, es la familia quien procura al sacerdote que nos prepara para el encuentro definitivo con Dios misericordioso.
  5. Dios nos quiso personas que viven en relacion con más personas en un ambiente de valores humanos y civiles (DI 5 V CELAM), y en esa convivencia conocimos a los amigos que nos hacen el bien, a la mujer o el hombre que se volvió nuestra vida, al maestro que nos acercó la ciencia, a los compañeros que nos enseñaron a trabajar o nos motivan a estudiar, a los vecinos que nos enseñan a vivir en paz, a los clientes de los cuales dependemos. etc. ¿No son éstas pruebas enormes de que Dios sale a nuestro encuentro en cada persona? ¿Verdad que nuestra familia tuvo mucho que ver?
  6. La familia manifiesta el Cuerpo de Cristo que es la iglesia (Col 1, 24), es la primera y más básica comunidad eclesial (DA 204), Dios nos prepara en nuestra familia para comenzar a vivir las prendas de la gloria futura ofrecidas, ya desde ahora, a la comunidad eclesial. Sirvan estas consideraciones para crear condiciones que nos lleven a ubicarnos en nuestras familias de otro modo y con otras actitudes, adquiriendo una conciencia que permita ser
    actores, en vez de ser simples espectadores que lo sufren y lo padecen todo. Recordemos que Dios comenzó la creación con una familia, Cristo quiso venir a la tierra para la redención en el seno de una familia y dio inicio a su vida pública con un milagro llevado a cabo en el momento de la celebración de un Matrimonio, es decir, en el origen de una familia en Cana. Hoy la acción de Dios se sigue dando en nuestras familias, cualquiera que sea su situación y composición, basta con abrir los ojos de la fe y comenzar a verlo.

3) Actuar bajo el impulso del Espiritu Santo
Se entiende que los participantes de los ejercicios espirituales son personas que de alguna manera ya llevan quieren comenzar a llevar una vida más unida a Dios. Las siguientes recomendaciones servirán para hacer más fácil la acción de Dios en nuestras familias. Si hemos sido conscientes de que Dios se ha manifestado en nuestras familias, este apartado será fácil de entender. La tarea de introducir a los miembros de una familia en la vivencia cristiana, se ha de actuar siempre con libertad, con alegría, cariñosamente y manifestando el rostro alegre de Dios.

  1. En libertad: la libertad de los miembros de la familia en ningún modo se ve afectada por la enseñanza de su relación con Dios y por adentrarse en caminos de oración. Para que vayamos adquiriendo un sentido profundo del buen uso de la libertad, es mejor no atosigar para orar. El verdadero triunfo de la educación de la persona, y de manera muy particular en estos campos que estamos considerando, es el de provocar que cada uno se mueva
    libremente desde el fondo de su ser personal. Esto variará, lógicamente, según la edad de los miembros.
  2. Con alegría: Cristo nos ha dado muy buenos ejemplos de la necesidad de enseñar con amabilidad los misterios y los mandamientos de Dios. Hasta a quienes no le quieren recibir de la reacción airada de los Apóstoles, quelsugirieron enviar sobre ellos fuego del cielo. Fue amabilisimo con quienes se alejaron de El al oírle hablar de la Eucaristía. Cristo anhela que el hombre le quiera; no que le tema.
  3. Cariñosamente: esta actitud, manifestando el rostro alegre de Dios, donde por primera vez pueden ver los niños.

4) Celebrar en comunidad de Hermanos

Terminemos este encuentro haciendo las siguientes peticiones:

Guia: En el Matrimonio y en la familia, Dios nos llama a todos a vivir un mismo amofi reflejo de su amor a la humanidad. Señor Jesús, que como en la boda de Cana, todos los matrimonios siempre cuenten con tu ayuda en sus necesidades apremiantes.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guía: Señor Jesús, que en los momentos de angustia, de temor: de flaqueza, de alegría, de enfermedad, de salud, seas apoyo, fortaleza y esperanza para todos los miembros de nuestras familias.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guia: Señor Jesús, renueva el amor entre los miembros de nuestras familias para que, siendo hogares cristianos, iluminemos nuestra sociedad.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guia: Señor Jesús, te pedimos por aquellas familias que se encuentran divididas, en crisis o en alguna situación especial, para que en todo momento sepan que Tú estas con ellos.

Todos: Te lo pedimos, Señor.

Guia: Juntos digamos la siguiente oración:

Todos:


Señor Jesús, te doy gracias por haberme creado
y por haberme hecho nacer en una familia cristiana.
Te doy gracias por los padres que me diste,
mis hermanos y demas familiares y parientes.
Te doy gracias por todo lo que hasta hoy me has
concedido. Y por lo que me seguiras concediendo.
No se como agradecene tantos regalos, por ello pido
a la Virgen Maria que lo agradezca por mi.
Jesús mio, quiero que siempre estés conmigo.
No me dejes porque soy pequeño y débil.
Nunca permitas que me separe de Ti.
Amén.



TEMA 4
“FAMILIA: ARREPIÉNTETE Y CREE EN EL EVANGELIO"

Objetivo: Responder en y como familia al llamado de arrepentimiento y conversión en esta Cuaresma para vivir el Evangelio de la vida.

Notas pedagógicas:

  • Dar la bienvenida a los participantes,
  • Ambientar el lugar con frases alusivas al tema.
  • En un lugar sobresaliente, la Biblia abierta en le texto Gen 6, 9-22.
  • Colocar el cirio encendido y una Imagen de la Sagrada Familia.

Oración
Señor, cuando nos diste la vocación del matrimonio, Tú quisiste volverlo fecundo. En este estado sublime en el que Tú nos pusiste, nos das la alegria de tu imagen en la fecundidad infinita.

Nosotros, pues, te encomendamos a nuestros queridos hijos, nos acogemos bajo tu maternal amparo y protección. Haznos crecer en amor santo por ti. Haz que llevemos una vida cristiana para y por todo. Haz que nuestros hijos no sólo sean un consuelo para nosotros que les dimos la vida, si no para ti, que eres su Creador.

Mira, Señor, el medio en el que se encuentran, mira como las tentaciones de los hombres pretenden inducirles, buscan corromperles el espíritu con falsas doctrinas y pésimos ejemplos.

Ayúdales y defiéndelos, Señor. Dales ayuda y defensa Danos la luz para ver el peligro que corren, fuerza para poder guiarlos con el ejemplo de nuestras vidas y nuestras costumbres, en la observancia perfecta de tus mandamientos y los de la Iglesia, orientándolos por los senderos de la virtud y de tu ley.

Vano será nuestro esfuerzo, vano será nuestro trabajo, si Tú, Dios de poder y de misericordia, no los enriqueces con tu bendición celestial.

Vela, Señor, por nuestras familias, Amén.

1) Ver con los ojos del Padre

La realidad familiar observada por algunos especialistas, nos lleva a cuestionarnos sobre el tema de la familia y lo que con ella esta sucediendo, dado que en los medios de comunicación se manejan imágenes y términos que conducen al deseo de ser infiel con la pareja; véase los temas de algunas peliculas, telenovelas o programas televisivos, o bien, estar a favor de la anticoncepción, los anuncios que ya no son sólo de las altas horas de la noche sino en horarios familiares, o promover la violencia intrafamiliar... esta realidad la van reflejando incluso algunos noticieros, El divorcio, tema muy común entre el medio de la farándula artística, que va imponiendo modas no sólo en el vestir sino en lo moral.

Hay otros hechos que atentan contra la familia hoy día, tales como la inmigración, el problema económico, la desintegración y reconstrucción familiar. Esto sin señalar si esta experiencia la vive la familia del campo o de la ciudad, dado que, con la realidad de la globalización, ya nada es lejano a nosotros' y en más de alguna ocasión, las realidades mencionadas se viven en el ámbito familiar, lo cual es preocupante desde un orden social y eclesiástico, puesto que la familia va sufriendo modificaciones en el actuar de sus miembros, sean estos los padres, esposos, los hijos o hijas.

Estos cambios con frecuencia se notan en la forma de relacionarse con los demás, así como en el comportamiento individual, arraigàndose y justificándose con el “así se usa"... “así es hoy", lo cual de ningún modo puede ser la regla de vida adoptada por todos. Menos por quien tiene una conciencia formada desde la fe.

2) Juzgar con los criterios del Hijo

Conviene que cada uno tenga en sus manos el texto de Gen 6, 9-22.

Noé era un hombre justo y honrado entre sus contemporáneos, un hombre fiel a Dios. Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet.

La tierra estaba pervertida a los ojos de Dios y llena de maldad. Dios se fijó en la tierra y vio que estaba pervertida, entonces dijo Dios a Noé: “Tengo decidido el fin de todos los seres vivos, porque toda la -tierra esta llena de violencia a causa de los hombres. Voy a exterminarlos a todos de la tierra, Tú hazte un Arca de madera resinosa, dividida en secciones, porque voy a desencadenar sobre la tierra un diluvio de agua para acabar con todos los seres vivos que hay bajo el cielo. Todo cuanto existe en la tierra perecerá, Contigo, sin embargo, estableceré mi alianza. Entrarás en el arca tú con tus tres hijos, tu mujer y tus nueras. Toma una pareja de cada especie de animales, macho y hembra, métela en el arca para que se salven contigo", y Noé hizo exactamente como Dios le habia mandado.

REFLEXIONEMOS

Las cualidades de Noe son propias de los hombres y mujeres de nuestra sociedad contemporánea, que necesita como ayer personas justas y honradas, fieles a Dios, pues hoy vivimos un secularismo que busca alejar la sacralizad de la esfera social bajo el pretexto de una falsa laicidad, que pretende desvincular la fe de la vida social, como si a Dios se le pudiera echar tan facil de lo que Él mismo ha creado, como el hombre.

Ante la contemplación de una tierra corrompida y llena de maldad, Dios tiene un plan de salvación que no quiere ejecutar solo, e invita al hombre Noé para que el y su familia se preparen para el momento anunciado, lo cual sera mediante la fabricación de una arca... hoy se necesitan muchas arcas, que son los hogares bien establecidos, en donde Dios quiere preservar la vida de todos los peligros que le acechan, de ahi que comunique este plan a los nuevos Noés, que son los padres de familia, quienes mediante la oración, entran en diálogo con Dios, que les comunica su plan.

El Señor quiere establecer con la humanidad una alianza para siempre, para preservarla de la destrucción total. Hoy vivimos un diluvio de situaciones adversas en las familias de los nuevos Noés, que son los padres de familia que quieren vivir según el plan divino; ahí encontramos, según el texto sagrado, la clave para alcanzar la salvación; démonos cuenta que sólo una familia se ha salvado y ha sido la familia del hombre justo y fiel, al cual se le da el nombre de Noé. Sin embargo, hoy necesitamos muchos Noés, es decir: muchos padres de familia -esposos- que no caigan en la trampa de la modernidad, sino que se mantengan firmes, integros ante la corrupción, que no se dejen arrastrar por propuestas engañosas, pero especialmente que no tengan miedo a las burlas sarcásticas de otros hombres y mujeres que buscan desalentar a quien quiere vivir con honradez.

3) Actuar bajo el impulso del Espíritu Santo

La exhortación apostólica Familiares Consortio, en el número 58 dice: “La parte esencial y permanente del cometido de santificación de la familia cristiana es la acogida de la llamada evangélica a la conversión, dirigida a todos los cristianos que no siempre permanecen fieles a la novedad del bautismo que los ha hecho santos. Tampoco la familia es siempre coherente con la ley de la gracia y de la santidad bautismal, proclamada nuevamente en el sacramento del matrimonio".

El arrepentimiento y el perdón mutuo, dentro de la familia cristiana y que tanta parte tienen en la vida cotidiana, hallan su momento sacramental especifico en la penitencia cristiana. Respecto de los cónyuges cristianos, escribia el Papa Paulo VI en la Humanae Vitae: “Y si el pecado les sorprendiese todavia, no se desanimen, sino que recurran con humilde perseverancia a la misericordia de Dios, que se concede en el sacramento de la penitencia".

Dialoguemos en familia

Siendo el tiempo de Cuaresma un tiempo de gracia, como familia revisemos: ¿Cuáles son las actitudes, hechos y palabras de las cua/es debemos de arrepentirnos, al celebrar estos ejercicios espirituales como familia, no sólo como personas o matrimonios, sino como familia?

Si la Palabra de Dios es iluminación para nuestras vidas, ¿Cuál es la luz que arroja en nuestra relación familiar el texto Gen 6, 9-22, meditado en este día?

¿Qué estamos dispuestos a hacer para alcanzar la salvación, como un signo de esperanza para la sociedad de nuestro tiempo?

4) Celebrar

Oremos con las palabras del Papa Juan Pablo II:

Oh Dios, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, Padre, que eres Amor y Vida, haz que en cada familia humana sobre la tierra se convierta, por medio de tu Hijo, Jesucristo, “nacido de Mujer' y del Espíritu Santo, fuente de caridad divina, en verdadero santuario de la vida y del amor para las generaciones porque siempre se renuevan.

Haz que tu gracia guie a los pensamientos y las obras de los esposos lracia el bien de sus familias y de todas las familias del mundo.

Haz que las jóvenes generaciones encuentren enla familia un luerte apoyo para su humanidad y su crecimiento en la verdad y en el amor.

Haz que el amor, corroborado por la gracia del sacramento del Matrimonio, se demuestre más fuerte que cualquier debilidad y cualquier crisis, por las que a veces pasan nuestras familias.

Haz finalmente, te lo pedimos por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, que la iglesia en todas las naciones de la tierra puede cumplir fructiteramente su misión en la familia y por medio de la familia, Tú, que eres la Vida, la Verdad y el Amor en la unidad del Hijo y del Espiritu Santo.


TEMA 5
"MARÍA, MODELO DE ESCUCHA, SOLIDARIDAD Y COMPROMISO EN LA FAMILIA”

Objetivo: Meditar en el ejemplo que la Virgen María nos ofrece e imitar/a, siendo atentos a las inquietudes que hay en nuestra familia, apoyando en sus necesidades y comprometiéndonos juntos para ser una familia como la de Nazaret.

Notas pedagógicas:

  • En un lugar sobresaliente, la Biblia abierta en el texto de Juan 14, 6-7,11-16.
  • Colocar el cirio encendido y una Imagen de la Virgen Dolorosa.
  • Ambientar el lugar de la reunión con una Imagen de la Sagrada Familia. También con otras imágenes o fotografías de familias que estén haciendo algo: oración, trabajo, convivencia.

Oración inicial:
Virgen santa: Hoy Jesús les hizo una jugada de primera. ¡Imagino su preocupación! Al regresar de Jerusalén a Nazaret, tú creias que estaba en la caravana con José. José creía que estaba contigo y las demás mujeres. ¿Y dónde estaba Jesús? ¡Ni con una ni con otro! ¿Se quedó en Jerusalén! No sé como sería en sus tiempos, pero si sé que hoy se hubiera ganado un buen castigo y un mayor regaño.

Le demostraste tu preocupación al preguntarle. “Hijo mio, ¿Por qué nos has hecho esto?". Era como decirle “No nos merecemos tal actitud. No nos merecemos que nos preocupes de tal modo. ¡No permitiremos que lo hagas de nuevo!".

Pero, lo de Jesús, ¿fue una travesura de chico o una lección para los adultos?

“¿Por que me buscaban, no sabían que debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?". La Palabra nos dice que ustedes “no entendieron". Más tarde si que entenderían.

De cualquier modo, sé que aprendiste la lección de un niño, que siempre fue maestro de vida. Esa travesura fue una gran lección.

¿No tendremos nosotros que abrir más los oídos a la voz de los niños, de nuestros hijos? ¿No habla muchas veces la sabiduria por la boca de los niños, de los adolescentes y jóvenes? Danos la gracia de comprender ciertas travesuras.

1) Ver con los ojos del Padre

Ante un problema familiar -y ¡serio problema!-, José y María dialogan. No se echan culpas. No utilizan palabras fuertes y mucho menos groseras. Buscan la solución. Preocupados, si. De prisa, tambien. Pero serenos, ecuánimes. Ella, la Virgen María, al encontrar a su hijo tomara la palabra. Pregunta al hijo. Escucha atentamente su respuesta. No hubo gritos, ni castigos.

Bien nos imaginamos el diálogo respetuoso entre ella y José, y ambos frente a su hijo. Ojalá y entendiéramos que la mejor forma de no tener que corregir a los hijos es enseñarles a hacer bien las cosas, siguiendo muy de cerca sus actividades y el desarrollo de su personalidad.

Qué bonito sería no tener que corregir nunca a los hijos... fueran perfectos porque han sido bien educados, corregidos y guiados por sus propios padres... ¡Pero tener hijos perfectos es imposible!

A los árboles, para que crezcan derechos y no se tuerzan, les ponen tutores. Lo mismo ocurre con los hijos, cuando además de la educación que reciben de sus padres, se les añade un tutor de vida que les refuerce esa educación. No siempre tienen los padres la mejor capacidad, actitud o conocimientos para educar a los hijos en algunos conceptos necesarios para su desarrollo, y por eso necesitan recurrir a que un tutor de vida les fortalezca o intensifique esa educación.

El mejor sitio para encontrar tutores de vida, muy bien preparados en la educación de los jóvenes, en las virtudes y valores humanos, es entre los sacerdotes. Separo la tutoría de vida de la tutoría en áreas especializadas, como son las matemáticas, ciencias, deportes, etc.

Cuando haya que corregir a los hijos, deberá tenerme muy en cuenta la educación que han recibido, sus edades fisicas y mentales, sus comportamientos y actitudes con la familia, escuela y amistades, sus capacidades intelectuales y físicas, objetivos previstos y realizados, entre otros aspectos. Toda corrección proviene de una acción u omisión que se ha podido producir queriendo o sin querer. Es obligación de los padres examinar con mucho cuidado la acción o la omisión para que la corrección esté en la misma línea de tamaño, intensidad y valor. No se debe matar una pulga con un cañón, ni un elefante con la mano.

Condiciones indispensables para corregir bien

1. Ayudar a quitar los defectos que originaron la falta y alabar las virtudes de la persona.

Por otra parte, el mismo Pontífice, refiriéndose a lo que San Pablo dice en el capítulo 10 de su Carta a los Romanos, comenta: (...) realmente Dios está cerca, no son necesarias expediciones complicadas para llegar a Él, ni aventuras espirituales o materiales. Dios está cerca con la fe, está en tu corazón, y con la confesión está en tus labios. Está en ti y contigo. Realmente Jesucristo con su presencia nos da la palabra de la vida. Así entra, por la fe, en nuestro corazón. Habita en nuestro corazón y en la confesión llevamos la realidad del Señor al mundo, a nuestro tiempo.

Me parece que este es un elemento muy importante: el Dios cercano. La ciencia y la técnica comportan grandes inversiones: las aventuras espirituales y materiales son costosas y difíciles; pero Dios se da gratuitamente. Las cosas más grandes de la vida -Dios, amor, verdad- son gratuitas. Dios se da en nuestro corazón. Diria que deberiamos meditar a menudo sobre esta gratuidad de Dios: no hacen falta grandes dones materiales ni intelectuales para estar cerca de Dios. Dios se da gratuitamente en su amor; está en mí corazón y mis labios.

4) Celebrar en comunidad de hermanos

Encender un cirio y ponerlo en el centro de la reunión, junto con un crucifijo de buen tamaño y una imagen de la Dolorosa.

Se invita a los participantes a escribir en una papeleta las faltas más recurrentes en su vida. Las que han confesado o desean próximamente decir en el sacramento de la Reconciliación. Una vez que todos terminan, las dejan en un recipiente en donde, a la vista de todos y antes de que concluya la reunión, las quemarán, mientras cantan "PERDÓN, SEÑOR, PERDÓN".

También estando sentados o de rodillas, con los ojos cerrados, pueden hablar diciendo brevemente algo de lo que se arrepienten. Por ejemplo:

  • “Por no obedecer las indicaciones de mis padres”;
  • “Por ser autoritario con mis hijos".
  • “Por ser injusto en el trato con los demás", etc.

Después de cada participación, pueden ir diciendo todos: "Perdónanos, Señor y ayúdanos con tu gracia".

Si el grupo se reúne habitualmente y por lo mismo se conocen, puede invitarse a que se pidan perdón y ofrezcan el perdón a sus compañeros. También se les puede sugerir que esto lo hagan en una breve celebración familiar.

Terminan rezando un Padre Nuestro como acción de gracias, tomados de las manos alrededor del fuego mientras se queman las papeletas.

CANTOS DE REFLEXIÓN
Oración por la Familia El Pescador Himno a la alegría
Que ninguna familia comience
en cualquier de repente.
Que ninguna familia se acabe
por falta de amor.
La pareja sea el uno en el otro
de cuerpo y de mente,
y que nada en el mundo separe
un hogar soñador.

Que ninguna familia se albergue
debajo de un puente...
Y que nadie interfiera en la vida
y en la paz de los dos...
Y que nadie los haga vivir
sin ningún horizonte...
Y que puedan vivir sin temer
lo que venga después.

CORO
La familia comience sabiendo por qué
y donde va.
Y que el hombre retrate la gracia
de ser papá.
La mujer sea cielo y ternura
y afecto y calor,
y los hijos conozcan la fuerza
que tiene el amor.
Bendecid, Oh Señor, las familias, Amén.
Bendecid, Oh Señor, la mía también.

Que marido y mujer tengan
fuerza de amar sin medida...
Y que nadie se vaya a dormir
sin buscar el perdón...
Que en la cuna los niños aprendan
el don de la vida...
La familia celebre el milagro
del beso y del pan.

Que marido y mujer de rodillas
contemplen sus hijos,
que por ellos encuentren la fuerza
de continuar.
Y que en su firmamento, la estrella
que tenga más brillo
pueda ser la esperanza
de paz y certeza de amar.

CORO

Tú has venido a la orilla...
No has buscado ni a sabios
ni a ricos:
Tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos...
sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo:
en mi barca no hay oro ni
espadas, tan sólo redes y mi
trabajo.

Señor, me has mirado a los ojos...
sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a ti buscaré otro mar.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros
descanse, amor que quiera
seguir amando.

Señor, me has mirado a los ojos...
sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a ti buscaré otro mar.

Tú, pescador de otros lagos,
ansia eterna de almas que esperan,
"amigo bueno", así me llamas.

Señor, me has mirado a los ojos...
sonriendo, has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a ti buscaré otro mar.

Escucha hermano
la canción de la alegría,
el canto alegre del que
espera un nuevo día...

Ven, canta, sueña cantando,
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volverán a ser hermanos.

Si en tu camino sólo existe la
tristeza y el llanto amargo
de la soledad completa...

Ven, canta, sueña cantando,
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volverán a ser hermanos.

Si es que no encuentras
la alegría en esta tierra,
búscala hermano más allá
de las estrellas...

Ven, canta, sueña cantando,
vive soñando el nuevo sol
en que los hombres
volverán a ser hermanos.



IV. PASTORAL JUVENIL

El presente material ha sido tomado de un material aún mas completo e integral que presentó la Pastoral Juvenil y vocacional cuyo objetivo fundamental es la formación propiciando el encuentro entre Jesús y el joven y que consta de 22 catequesis: Las presentes catequesis corresponden a las catequesis 8, 10, 11, 17-20. Con el material completo se busca crecer en la fe. Las catequesis son únicamente un instrumento para propiciarlo. Se invita a conocer todo el material presentado como un proceso integral que la Pastoral Juvenil y Vocacional diocesana puede proporcionar.

1
- LA VOCACION MISIONERA -

Objetivo: Presentar la vocación misionera y sus elementos esenciales.

Marco Teórico:
La vocación misionera es un "santo desespero" porque Jesucristo sea conocido y amado (P. Betancourt). Es un llamado especial de Dios a aquellos a quienes ha elegido para anunciar la Buena Noticia de la Salvación, a todos aquellos que aún no lo conocen. La vocación misionera se manifiesta como una pasión por Jesucristo y por hacerlo conocer a los demás, suscitando en el misionero aquellas palabras de Pedro y Juan: "No podemos cal/ar lo que hemos visto y oído" (He 4,20). Un Misionero es aque/ que conoce y ama a Jesucristo y hace que otros también lo conozcan y lo amen.

Motivación
Para comenzar, separar a los participantes en grupos de tres o cuatro, y entregarles las siguientes consignas de trabajo:

Situación 1: Después de la Misa del domingo se realiza el SOIÍGO de la bicicleta que tanto han estado esperando. Sacan el numero ganador y ¡es el de tu mejor amigo, Juancito! Pero Juancito no ha ido a Misa hoy. De todos modos, informan que el que tenga el número ganador tiene tiempo hasta el dia siguiente para ir a reclamar la bici, de lo contrario volverán a hacer el sorteo en la misa del domingo que viene. ¿Qué harías? ¿Por qué?

Situación 2: Es el cumpleaños de tu buena amiga Carolina. De todos sus amigos, vos, que sos el mas cercano, sos el único que sabe de su cumpleaños. Sabes también que Carolina está muy triste porque parece que nadie se ha acordado de su cumpleaños este año. ¿Qué harías? ¿Por qué?

Situación 3: Te enteras que falleció la abuelita de tu querido amigo Marcelo, y que él está solo con sus papás y sus tíos en su casa, donde la están ve/ando. Además sabes que sos el único de los amigos que te has enterado. ¿Qué harías? ¿Por qué?

  • Enumera por lo menos cuatro cosas que tengan en común los relatos anteriores.
  • Encuentra las razones por la cual harian lo que respondieron que harían en los relatos anteriores.

Al buscar los puntos en común entre los relatos, la intención es que se llegue a descubrir que en los tres casos:

  • Hay una noticia acerca de algo que ha ocurrido
  • La noticia involucra a alguien a quien conozco (si la noticia es acerca de un desconocido, tal vez ni me importe contarla) y a quien quiero (si yo no quiero a la persona involucrada en âa noticia, tampoco me va a interesar transmitirla).
  • Yo me he enterado de la noticia
  • Hay otras personas que no se han enterado de la noticia

Bueno... la vocación misionera tiene mucha semejanza con lo ocurrido en estos relatos.

Misioneros
Para descubrir en que consiste la vocación misionera, vamos a ir a las fuentes. Vamos a conocer a los que fueron los primeros misioneros.

Para ello, nuevamente divididos en grupos se entregan las siguientes consignas:

  • Lee el texto de: Lc 23-55 _ 24,10
  • ¿Que ocurre en el relato?
  • ¿Qué sensaciones crees que experimentaron las mujeres en el sepulcro? ¿Por qué?
  • ¿Qué hacen las mujeres al enterarse de lo ocurrido? ¿Por qué?
  • Identifica en este relato los elementos descubiertos en las situaciones analizadas al inicio del encuentro: Cuál es la noticia, acerca de quién es la noticia, quiénes se han enterado de la noticia y quiénes no.
  • Estas mujeres fueron las primeras "misioneras" de Jesús. De lo conversado anteriormente, y de lo reflexionado aquí, elabora una definición de "misionero".

La intención es que se llegue a descubrir los siguientes elementos:

  • La noticia es que Jesús ha resucitado
  • La noticia es acerca de su amigo y Maestro, Jesús
  • Las que se han enterado son las mujeres
  • Los que no se han enterado son los apóstoles

A partir de estos elementos, puede esbozarse una primera definición de misionero como la que sigue: "Misionero es todo aquel que anuncia a Jesucristo a los demás".

La Vocación Misionera
Para introducir el concepto de Vocación Misionera puede utilizarse el siguiente cuento:

"Cuatro amigas se encuentran conversando en un café, y comienzan a contarse sus cosas íntimas, y sus debilidades. La primera de e//as comenta 5 'Miren chicas, yo soy alcohólica. A veces cuando me quedo sola en casa agarro una botella y no queda ni una gota', La segunda: 'Yo tengo que confesarles que soy jugadora. Me despilfarro el sueldo de mi marido en el Casinofl La tercera cuenta: 'Yo, chicas, le soy infiel a mi marido. Lo engaño con un muchacho que trabaja en la oficinaí Ypor último la cuarta comenta ansiosa: 'Y yo tengo que confesarles que soy chismosa, y no veo las horas de sa/ir de aquí para contarle esto a todas
mis amigas'".

La vocación misionera es como esa ansiedad de la cuarta amiga que tiene algo adentro y se desespera por salir a gritarlo a los cuatro vientos. Decía el Padre Betancourt: "La vocación misionera es un santo desespero porque Jesús sea conocido y amado".

  • "Santo desespero", significa que la Vocación Misionera no es un simple "llamadito interior", sino una voz que llama a gritos y que mueve a quien la siente a apasionarse por la misión de que Jesús sea conocido y amado.
  • Pedro dice: "Nosotros no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído". (He 4,2O)
  • Pablo dice: "¡Ay de mi si no evangelizara” (1Cor 9, 16)
  • "Que Jesucristo sea conocido y amado" Este es el objetivo de la vocación misionera. No basta solo con transmitir informacion. isla infcrmaciés, esta noticia. es acerca de alguien a quien yo conozco y amo profundamente. y por eso me interesa que los demas también lo conozcan y lo amen.

A partir de lo compartido podemos armar la siguiente definicion. "Un misionero es aquel que conoce y ama a Jesucristo y hace que otros también lo conozcan y lo amen"

Dios me llama a mi a la Vocación Misionera
Hoy Dios nos llama a cada uno de nosotros a ser misioneros:

  • Cada uno de nosotros hemos conocido o estamos conociendo a Dios
  • Estamos aprendiendo a amarlo
  • Hay mucha gente en el mundo que no conoce a Dios

Y tal vez mas de uno este pensando "¿Y que puedo ir a hablarle a otros yo de Dios, si conozco muy poco. si soy muy joven, y si ni siquiera se hal:›lar?" Leo mismo le paso a Jeremías Pedir que busquen la cita de la Vocación de Jeremías (Jer 14-9).

Dios nunca nos pide algo para lo cual no nos capacite antes El tiene confianza en nosotros. y sabe que somos capaces de ser sus misioneros. por eso nos lo pide. Solo es preciso que nosotros también tengamos confianza en El, y que nos dediquernos con esmero a conocerlo cada vez más para poder ser buenos misioneros.

A modo de interionzacion se propone trabajar individualmente para luego compartir en plenario. con la ietra de la cancion “Alma Misionera" Se pedira que elijan una o dos frases de la cancion que mas ies llamen ia atención y que cuenten por que.

Alma Misionera

Señor toma mi vida nueva antes de que la espera desgaste años en mi
Estoy dispuesto a lo que quieras. No importa io que sea: Tu llámame a servir.

Llévame donde los nombres necesiten tus palabras necesiten mis ganas de vivir.
Donde falte la esperanza donde todo sea triste simp/emente por no saber de Ti.

Te doy mi corazon sincero para gritar sin miedo lo hermoso que es tu amor
Señor. tengo alma misionera, condúceme a a la tierra que tenga sed de vos

Y asi. en marcha ire cantando por pueblos predicando tu grandeza Señor.
Tendré mis manos sin cansancio, tu historia entre mis labios, la fuerza en la oración

Oración Final
A modo de oración final invitar a los participantes a que se pongan en las manos de Dios y le ofrezcan sus vidas para ser misioneros. Luego de que todos hayan expresado en voz alta su oración, concluir cantando "Alma Misionera".


2
- DISCIPULOS DE JESÚS -

Objetivo: Mostrar que el que quiere ser misionero, primero debe hacerse discípulo de Jesús.

Marco Teórico:
El primer requisito para ser misionero esantes haber sido discípulo de Jesús. Claramente vemos en Lc 6,12-16 cómo los apóstoles (misioneros) son elegidos de entre los discípulos. Es decir que nadie puede pretender ser misionero si antes no ha sido discípulo de Jesús. El que pretende evangelizar sin haber vivido primero la experiencia del discipulado, sería un simple "transmisor de conocimientos cristianos" pero no un verdadero apóstol de Cristo.

El discípulo es aquel que se ha propuesto como meta llegar a ser como su maestro (Mt 10, 25). Para ello, comparte con el maestro su vida, para aprenderlo todo de él, para aprender a pensar, sentir y vivir como su maestro. A través de los textos evangélicos, podemos identificar los rasgos esenciales del discípulo de Cristo (estos rasgos se describen más ade/ante, en el desarrollo del encuentro).

Motivación "EI aIfarero"
Entregar a cada uno de los participantes un poco de barro (o arcilla, o masa, o plastilina: cualquier material que se pueda moldear) y pedirles que cada uno haga una figura que simbolice su propia vida, para después compartirlo con los demás.

Luego de que todos han compartido sus figuras, leerla cita de Jer 18,1-6:

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor en estos términos: "Baja ahora al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras". Yo baje al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno. Y cuando la vasüa estaba le sa/ía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él vo/vía a hacer otra, según le parecía mejor Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: "¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -OrácuIo del Señor-. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así estan ustedes en mi mano, casa de Israel.

Discípulos de Jesús
Dios nos invita a dejarnos moldear por sus manos, como la arcilla se deja dar_forma por el alfarero. El discípulo es aquel que se entrega a las manos de su Maestro y se deja modelar dócilmente.

Entonces ¿en que consiste ser discípulo de Jesús? Veamos cómo se comportaron los primeros discípulos de Jesús, Para ello, entregar a los participantes la siguiente consigna:

Cada una de las citas enumeradas más abajo, muestra una o más caracteristicas que debe tener el que quiera ser discípulo de Jesus. Determina cuál es esa característica y que significa para el cristiano de hoy.

1.- Lc. 5, 11 2.- Mt. 10, 38-42 3.- Jn. 2, 11 4.- Lc. 14, 26
5.- Lc. 14, 33 6.- Lc. 14, 27 7.- Jn. 15, 14 8.- Lc. 19, 37
9.- Jn. 13, 35 10.- Jn. 15, 8



De las citas, podemos determinar que el discípulo:

  • Deja todo y sigue a Jesús (Lc 5,11)
  • Se sienta a los pies de Jesús y escucha su Palabra (Mt 10,38-42)
  • Cree en Jesús(Jn 2,11)
  • Ama profundamente a Jesús más que a nada en el mundo (Lc 14,26)
  • Renuncia a todo lo que posee (Lc 14,33)
  • Carga con su cruz (Lc 14,27)
  • Hace la voluntad de Jesús (Jn 15,14)
  • Alaba a Dios (Lc 19,37)
  • Ama a sus hermanos (Jn 13,35)
  • Da frutos (Jn 15,8)

Donde:

  • Dejarlo todo y seguir a Jesús significa abandonar todo aquello que se que me aparta de Dios, para seguir el camino que Jesús me indica, y seguir su ejemplo de vida.
  • Sentarse a los pies de Jesús significa darme un tiempo suficiente, con calma, con atención, con el corazón dispuesto para escuchar la Palabra de Jesús, para escuchar sus